Pocas voces son reconocidas con tan sólo un par de frases. Casi ninguna posee la dignidad y el dolor como la de Paquita la del Barrio, referente si se trata de cantarle a los hombres. Nacida como Francisca Viveros Barradas, comenzó su trayectoria en Alto Lucero, Veracruz, a los ocho o nueve años, según declara en entrevista, porque su abuelo era dueño de una finca donde Francisca le cantaba a los caballos.

De eso ya pasaron más de 60 años, en los que la tragedia, la épica de una mujer hecha a sí misma y las alegrías tan efímeras como las canciones. Acaso por ello es que se decidió a contar su vida para convertirla en una serie de televisión que salió a la luz el pasado martes 25 de abril a las 19:30 horas, por la reciente cadena nacional Imagen Televisión.

Convertida en un icono de la defensa de las mujeres, despegó como artista luego de que el dueto Las Golondrinas, que formó junto a su hermana, se separó. Fue entonces que Paquita apareció en el programa de Guillermo Ochoa, “Hoy Mismo”, en el entonces Canal de las Estrellas, en 1985.

Vendría después un caudal de éxitos: “Tres veces te engañé”, “Rata de dos patas”, “Las rodilleras”, “Las mujeres mandan”, “La última parada”, “Me saludas a la tuya”, “Soltero maduro”, “Chiquito” y “Hombres malvados”. Casi todas, con la voz rota, las lágrimas latentes y la necesidad de la verdad siempre presente.

“La forma en que canto lo dice todo, y cuando derramo una lágrima es porque lo siento. Entonces, basado en la película de lo que uno vivió, lo que uno sufrió, no puede ser mentira lo que yo cante y lo que yo sufra”, dice en entrevista con este medio.

Sabedora que es la figura que engloba las quejas de las mujeres, que es centro del incordio de parte de los hombres, logró hacer una gran mancuerna con Manuel Eduardo Toscano, compositor de la mayoría de sus éxitos y que encauzó el dolor de la veracruzana.  “A muchos hombres no les gusta lo que yo canto, aunque últimamente han caído en razón que todo lo que digo es cierto, nada más que siempre quieren hacerse los tontos, los sordos, porque no les conviene”, sentencia sin titubeos. Y agrega: “Las señoras me tratan muy bien, me elogian mucho, me dan las gracias de que yo cante por ellas. La gente es muy bonita, tengo un público muy bonito”.

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