“Canelo” confía en su esquina y sentencia la victoria

Para que uno cumpla bien con su trabajo tiene que hacerlo con gusto. Eso es lo que hemos visto en Saúl “Canelo” Álvarez desde que lo seguimos en su trayectoria de novato y en consecuencia en su conversión a peleador estelarista, hasta llegar a la estrella del boxeo que es en la actualidad.

Una vez transcurrido el efusivo recibimiento de que fue objeto en la tradicional ceremonia masiva denominada “Gran Arribo” en el anchuroso lobby del MGM Grand, en cuyo centro está instalado un cuadrilátero resguardado por un enorme león (imitación), el “Canelo” se dirigió a la zona VIP del hotel color esmeralda.

Previamente se había presentado, en medio de una enorme expectación, su contrincante en turno, el imbatido kazajo Gennady “GGG” Golovkin. La música del mariachi encendió el júbilo del numeroso público presente, en su mayoría de origen mexicano.

A pregunta expresa, el ídolo jalisciense antepuso su sentimiento de afecto hacia el boxeo sobre cualquier tema financiero, con todo y que parece encaminado a ser el peleador mexicano que más dinero ha ganado.

“Para mí (primero es) el boxeo -acotó-; empecé en esto porque me gusta y porque amo el boxeo, y viene de la mano de lo que es el negocio”.

Álvarez enfatizó: “Pero me importa más el boxeo. Cuando debuté, gané 800 pesos y no me importó, me sacrificaba dando el peso desde niño sin ganar nada, pero lo que me importa es que me gusta. Después comencé a vivir de él y para eso hay gente que se encarga de ello (Óscar de la Hoya, su promotor)”.

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