QUÉ:

La aplicación de fluidos intravenosos para tratar la cetoacidosis diabética en niños, una complicación derivada de la diabetes no tratada que requiere atención de urgencia, no parece empeorar la inflamación cerebral que puede acompañar este trastorno; así lo señala un estudio respaldado por el Instituto Nacional de Salud (National Institutes of Health, NIH). Las conclusiones del estudio, publicado en el New England Journal of Medicine, contrastan con la preocupación generalizada de que aplicar demasiados fluidos intravenosos podría causar graves lesiones cerebrales.

La cetoacidosis diabética suele ser el primer indicio de diabetes tipo 1 en niños aún no diagnosticados. Al carecer de glucosa, el hígado convierte la grasa corporal en cetonas que, a su vez, vuelven acídica la sangre. La cetoacidosis diabética puede ser mortal si no se trata.

El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver del NIH (National Institute of Child Health and Human Development), se llevó a cabo en 13 departamentos de urgencias de los Estados Unidos que participan en la Red de Investigación Aplicada a Cuidados Pediátricos de Emergencia (Pediatric Emergency Care Applied Research Network, PECARN) e incluyó a más de 1,300 niños con cetoacidosis diabética. El equipo de investigación, dirigido por especialistas de la Universidad de California, Davis, dividió a los niños en cuatro regímenes de tratamiento con variaciones de la cantidad y velocidad de infusión de fluidos intravenosos, de rápida a gradual, y con variaciones en el contenido de sodio del fluido.

Los investigadores no encontraron diferencias en los índices de lesiones cerebrales entre los regímenes de tratamiento. Ni el índice de infusión ni el contenido de sodio del fluido influyeron de manera significativa en los resultados neurológicos de los niños que participaron en el estudio.

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