La temporada invernal trae a la mente muchos pasajes de nuestra vida, desde la infancia, la familia y las fiestas de diciembre, pero el frío en muchos casos acompaña a estos eventos y es por eso que una diseñadora mexicoestadounidense lo juntó en una sola prenda.

Brenda Equinhua, quien es una diseñadora de ropa basada en el área de Los Ángeles, California, hizo la apuesta por sus diseños de abrigos y sudaderas con un material muy apreciado por las familias mexicanas, los cobertores tipo San Marcos.

Todos los mexicanos pueden identificar esas cobijas con animales, personajes, paisajes o hasta figuras santificadas para arroparte del frio.

Brenda habló con HuffPost México de cómo nació su iniciativa del diseño y logró emprender una marca propia que le da identidad a cientos de latinos en EU.

"Soy hija de migrantes, mi papá nació en Santa Ana, Michoacán y mi mamá de San Miguel de Allende, Guanajuato, y yo crecí ya como chicana", explicó la diseñadora.

Nacida y crecida en Los Ángeles, California, luchó por prepararse en la rama del diseño de modas.

"Cuando estaba en la preparatoria, tomaba un curso de artes y de diseño; una vez festejaban mucho que un compañero pudo entrar a Parsons, yo no sabía que era la mejor escuela de Nueva York y pensé que quería ir a esa academia", recuerda Brenda.

Las cobijas con los grabados de las tradicionales San Marcos son parte de las casas de los mexicanos.

Brenda se apegó a su sueño de ser diseñadora, aunque sus primeros acercamientos con esas intenciones no fueron las más positivas.

"Le comenté a mi maestra que quería ir a Parsons, ella me dijo que debería buscar alguna escuela técnica más adecuada para latinos, como yo, que probablemente no tendría opciones para llegar a la escuela de diseño", comentó.

 
La cobija y el estilo le remiten a la diseñadora al calor de hogar y las raíces de su casa mexicana.

Brenda aplicó a la universidad neoyorkina y meses más tarde recibió una notificación por correo que había sido aceptada.

Debería buscar alguna escuela técnica más adecuada para latinos, como yo, que probablemente no tendría opciones para llegar a la escuela de diseño".

"Para mi y mi familia había sido una cosa muy grande, nadie de mi familia había ido a la universidad, sabia que era una escuela privada del otro lado del país,mi mamá 'se la partió' y se metió a tandas, hacíamos rifas, vendíamos comida, todo por que yo llegara a Parsons", recuerda emotiva.

Los abrigos que todo mundo quiere

Brenda a su paso por Nueva York dice haber trabajado con talleres muy importantes, donde aprendió mucho del negocio de la moda.

"Yo hacia desde un accesorio, una blusa o un vestido de novia, pero no era lo que a mi me gustaba del todo, no era lo mío".

Regresó a California y allí empezó a considerar iniciar su propio camino con su nombre, quería algo que representara sus orígenes y que fuera algo entrañable.