Muchos centros de detención de Estados Unidos asentados a lo largo de la frontera sur estaban a menos de la mitad de su capacidad, e incluso vacíos, durante una reciente oleada de familias solicitantes de asilo, lo que pone en entredicho las afirmaciones del gobierno del presidente Donald Trump de que los migrantes debían esperar en México porque el país no contaba con los medios para recibirlos.

Las celdas de detención estaban a menos de la mitad de su capacidad en 18 de los 24 cruces fronterizos durante la mayoría de los días entre julio de 2018 y junio de 2019, según un análisis de datos gubernamentales.

Las celdas en las ciudades de Laredo y Brownsville, ambas en Texas, estuvieron a menos de la mitad de su capacidad prácticamente nueve de cada 10 días durante el periodo de 12 meses. Las celdas en cruces de menor tránsito a menudo se encontraban vacías.

Algunos activistas señalan que las cifras demuestran que los funcionarios del gobierno de Trump ponían pretextos para evitar que las personas ingresaran a Estados Unidos a pedir asilo.

En su defensa, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus iniciales en inglés) ha dicho desde hace tiempo que el número de migrantes que puede recibir no está relacionado únicamente con el espacio disponible en sus celdas de detención, sino por la cantidad de personal con el que se cuente. Y durante ese periodo, el personal era particularmente reducido debido a que se encontraban en labores consideradas de mayor importancia, como el combate al narcotráfico y la inspección de transporte de carga.

Además, las cifras en las celdas de detención no cuentan toda la historia, afirmó un funcionario en los documentos judiciales puestos a disposición. Algunas de las celdas están a menos de su capacidad debido a que algunos migrantes deben ser aislados de los demás por cuestiones de seguridad. Por ejemplo, alguien arrestado por un delito debe permanecer en una celda en solitario, al igual que una familia con piojos o migrantes con tatuajes que los vinculen a pandillas.

Una corte federal de apelaciones retiró los sellos de confidencialidad de los documentos a solicitud de The Associated Press. Originalmente fueron presentados como parte de una demanda que impugna la práctica del gobierno federal de obligar a los solicitantes de asilo a esperar durante semanas o meses en peligrosas ciudades fronterizas mexicanas antes de poder pedir refugio en Estados Unidos.

Desde 2016, las autoridades estadounidenses han implementado una práctica conocida como “dosificación”, bajo la cual aceptan únicamente a un número limitado de solicitantes de asilo a diario en los puertos oficiales de entrada. Como resultado,

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