El retraso burocrático sin precedentes en 1.4 millones de solicitudes de permisos de trabajo, que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) admitió, está provocando que los solicitantes se vean imposibilitados para trabajar mientras se definen tanto solicitudes iniciales como renovaciones.

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La cifra de 1.4 millones de solicitudes pendientes era hasta junio 30, por lo que a estas alturas del año podría ser más alta.

Pero el problema no es solo para quienes se están viendo sin empleo o están a punto de estarlo, sino también para las empresas en el país, que han pasado meses complicados por la escasez de trabajadores.

Ahora, que comienzan a recuperarse de ese inconveniente, las compañías deben enfrentar una nueva posibilidad de volver a perder a sus trabajadores, esta vez como consecuencia de retrasos del gobierno federal en las renovaciones y en la emisión de permisos.

USCIS no cuenta con la información de cuántas solicitudes dentro del universo de 1.4 millones han caducado. Lo que un trabajador de la agencia sí dijo es que además de empresas, estas demoras están afectando a organizaciones sin ánimo de lucro, a médicos y especialistas que atendieron durante el punto más álgido de la pandemia, y que también se cuentan entre ellos a ingenieros conductores de camiones.

“Somos conscientes del problema”, admitió el trabajador, cuyo nombre no fue revelado.

El tema de la falta de conductores de camiones también ha ayudado a explicar en parte los problemas que se han visto en la cadena de suministro.

Expertos consideran que el atraso puede acentuar la escasez de mano de obra calificada.

Los permisos de trabajo suelen tener una vigencia de dos años, por lo que se puede solicitar una renovación antes de que se termine ese tiempo; pueden recibir una extensión automática de 180 días.