La hostilidad explota en el ‘minado campo’ del deporte ruso. Cada hora más organismos se suman al Comité Olímpico Internacional (COI) contra la administración de Vladimir Putin, tras la ocupación sobre Ucrania y sancionar de paso a Bielorrusia por apoyar a Rusia. En un hecho histórico, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) se coordinó con la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB) para no sancionar pleitos donde haya púgiles rusos.

El COI presume ser ‘apolítico’ (advirtió a los deportistas que compitieron en Tokio 2020 a no hacer manifestaciones sociales en los Juegos), pero sorprendió al castigar a Rusia y Bielorrusia; como efecto dominó, se replicó su medida: la FIFA excluyó a Rusia del Mundial de Qatar 2022 y no jugará el repechaje contra Polonia el 24 de marzo -aunque Rusia recibió el Mundial de 2018-; mientras la UEFA expulsa a equipos rusos de sus torneos (como el Spartak de Moscú, líder de su grupo en la Europa League) y Rusia pierde la sede de la final de la Champions League. 

World Athletics, Unión Ciclista Internacional y Federación Internacional de Tenis retiraron sus competencias de ambas naciones y excluyen a rusos y bielorrusos de sus torneos. México jugaría este fin de semana la Copa Davis ante Bielorrusia, en CDMX y tras la orden, nuestro país accede al Grupo Mundial I, al no permitir a Bielorrusia jugar.

El efecto dominó sigue en bádminton, esquí, rugby, hockey sobre hielo o la F1 que retiró el Gran Premio de Sochi de su calendario. 

Los patinadores, medallistas olímpicos de Beijing 2022, están Fuera de toda competencia de la Unión Internacional de Patinaje (ISU) “hasta nuevo aviso”.

Más países se suman a restringir a Rusia por atacar Ucrania y Bielorrusia por apoyarle; mientras la nación escandinava señala de discriminatorios los históricos vetos a sus atletas y presentarán su querella en el Tribunal de Arbitraje del Deporte.