Julián es un ciudadano de Nicaragua que decidió pagar $3,500 dólares a un “coyote” para que lo ayudará a llegar a la frontera de Estados Unidos, motivado por el amor a su pareja y a su hijo.

Sin embargo, la travesía del nicaragüense fue agria, ya que fue detenido por la Patrulla Fronteriza, fue procesado para una petición de asilo a través del programa Permanecer en México, país donde tuvo que esperar a su cita con el juez migratorio.

El problema de Julián, cuando tuvo su oportunidad ante un juez –algo que pocos inmigrantes logran–, fue utilizar el amor por su pareja y su hijo como el principal motivo de migrar y permanecer en Estados Unidos. Esa no es una justificación legal, según las leyes de asilo.

La novia de Julián tiene una ‘green card’ y vive con el hijo de ambos en el centro de Texas, indica el reporte. La pandemia de COVID-19 hizo que Julián se sintiera demasiado lejos de ellos y lo empujó a viajar a su suerte.

El juez no encontró que las razones del nicaragüense fueran válidas para permanecer como asilado en EE.UU., ya que las reglas establecen que ese beneficio se otorga a quienes son perseguidos por su raza, religión, nacionalidad, porque pertenecen a un grupo social en particular o su opinión política.

Ahora Julián será deportado a su país antes de que termine junio.