Esteban, un inmigrante mexicano de Jalisco, de 21 años de edad, dijo sentirse “alegre y tranquilo”, al saber que el estado de California pronto proporcionará identificaciones oficiales a los migrantes indocumentados que viven en el estado.

Platicó que hace unos dos meses, al caminar una madrugada por una calle a esa hora casi desierta, un oficial de policía lo detuvo para preguntarle a dónde se dirigía a esa hora.

“Ya sabe, de lo primero que pide la policía es una identificación”, dijo Esteban, “y pues yo no tenía nada de identificación”.

El joven le dijo con temor al policía que carecía de identificación, pero que en ese momento iba a trabajar y caminaba porque era el día de descanso de su compañero, propietario del vehículo en que todos los días iban al trabajo.

El oficial aceptó un talón de cheque de salario a su nombre y una vieja identificación de Jalisco. Le recomendó que solicitara una licencia de conducir al Departamento de Vehículos de California (DMV).

El joven bodeguero es uno de cerca de dos millones de inmigrantes que ahora viven en California y carecen de identificación oficial, aunque el estado autorizó desde hace nueve años las licencias de conducir para personas indocumentadas.

La ley beneficia, en otras palabras, a una de cada 20 personas en el estado.

La ley entra en vigor el enero del 2024 y estable que estos datos no serán compartidos para hacer cumplir las normas de inmigración.