Por no saber hablar inglés no pueden en ocasiones comprar alimentos

Bakersfield, CA.- Trabajadores agrícolas en el Condado de Kern son golpeados por las altas temperaturas que van arriba de los 100 grados y que podrían llegar hasta los 115 grados Fahrenheit ante los efectos que ha ocasionado el cambio climático y que hace padecer a estos trabajadores esenciales en sus labores al aire libre y donde el sol pega a plomo encima de ellos.

   Pero no solo la inclemencia de las altas temperaturas azota a estos trabajadores agrícolas, muchos de ellos han sufrido el odio y la discriminación de la sociedad de este país. Las acciones de odio se ven en diversas partes de la comunidad, las podemos detectar por el color de piel de las personas, por su religión, preferencias sexuales y hasta por ser trabajador agrícola también.

   Las extenuantes horas bajo el sol que padecen quienes laboran en el campo del Condado de Kern se suman acciones de discriminación para quienes levantan las cosechas año con año y la comida pueda llegar a las mesas de la comunidad local y nacional.

   Un asunto importante de discriminación y odio es cuando estos trabajadores esenciales para el campo en el Valle Central, son humillados si quieren alzar la voz por tener beneficios que deberían ser por ley. Durante la pandemia, los trabajadores del campo se convirtieron en piedra angular para evitar que escasearan los alimentos en las mesas de las personas en el país, la parte del Condado de Kern fue fundamental para lograr que se tuviera algo en las mesas de las personas.

   A pesar de todo el esfuerzo que realizan en beneficio de la comunidad, sus salarios son de los más bajos que se pueda ganar, y con eso, deben pagar sus servicios de renta, alimentos, agua, luz, servicio de basura, etc., y la carga es más pesada cuando deben sostener a sus hijos que son un gasto más para ellos.

   El trabajo que realizan es vital para la vida del país, una expresión de odio es cuando muchos de ellos que no hablan el idioma inglés y tan solo el español tratan de conseguir mercancías para alimentarse, Gloria Castro de 26 años, madre de 2 niños que no rebasan los 4 años, comentó al periódico El Popular que le ha tocado entrar a las tiendas y tener que salir sin nada debido a que los encargados se molestan por no hablar inglés y les niegan el servicio.

   Originaria de León, Guanajuato, Gloria contó que se tuvo que salir de la tienda en una ocasión porque no supo pedir sus alimentos y el dependiente le dijo que no le entendía y que mejor se retirara, ella tuvo que viajar mas lejos para conseguir lo necesario para alimentarse junto con sus hijos.

  “Yo creo que eso es discriminación y odio hacía quienes no hablamos inglés”, dijo Gloria quien agregó que “estoy tratando de ir a la escuela para que me enseñen, pero no me da tiempo entre el trabajo en el campo y la atención de mis hijos”.

Foto: Antonio Torres / Para El Popular

   En el Condado de Kern se puede ver a diario desde temprano como aumenta la circulación de vehículos, muchos de ellos se dirigen a la labor del campo agrícola, con tan solo una taza de café y un pan comienzan a trabajar y esperar el primer descanso para desayunar el taco o burrito que alcanzó a hacerse y una soda fría. Luego tiene que continuar con la jornada hasta el lunch y el último “break” que aprovecha para dormitar.

    Ser inmigrante indocumentado en Estados Unidos ya no solo es una jaula de oro, es una prisión voluntaria llena de miedo, afirmo la campesina Carolina Vega Sanchez, madre de seis hijos a los que tiene que cuidar y mantener ya que su pareja los abandonó y ahora ella es quien lleva las riendas del hogar.

    Con 16 años de vivir en California, trabajando en campos agrícolas del área de Kern, Vega Sánchez de 30 años de edad señaló que todos los campesinos “nos hemos visto obligados a cambiar hábitos ante el temor de cuando puede llegar “la migra”, los agentes de migración, dice que no están cometiendo delito, solo trabajando con el sudor de su frente. Recuerda que varios de sus compañeros han sido detenidos sin derecho a defenderse y ellos le han platicado que en los centros de detención sufren discriminación hasta para los alimentos.

    Nacida en Querétaro, México, Vega Sánchez muestra una cara curtida por años de trabajar bajo el sol y en donde asegura es como muchos, experta en trabajar de rodillas. “Aquí no tenemos derecho a enfermarnos. Está prohibido, una gripe, tos o lo que sea no nos impide el ir a trabajar el que no va es solo porque ya no se pudo levantarse”, no pueden acudir a clínicas de salud porque les niegan el servicio si no pagan y como no tienen, pues se aguanta. Así se puede ver otro tipo de discriminación hacía estos trabajadores agrícolas

    Vega Sánchez vive en la región de Delano, en Kern, en donde paga una renta de 800 dólares y donde vive ella como madre soltera y sus seis hijos. Muchos rentan de forma compartida para poder ahorrar pero “en mi caso yo no lo puedo hacer, así que yo me dedico a trabajar para pagar además 150 dólares de agua además de luz y gas, no me queda para medicinas ni doctor.

Foto: Antonio Torres / Para El Popular

    En otras ocasiones, se reúnen grupos de campesinos para exigir que se les otorguen permisos o ciudadanía, manifestándose ante las autoridades, sin embargo, las personas que ven este tipo de protesta los menosprecian, los ven con odio, comenta María Ramírez quien forma parte de trabajadores agrícolas que piden la ciudadanía y que los reconozcan como trabajadores esenciales que han ayudado a que esta parte del Valle Central del que forma parte el Condado de Kern, crezca económicamente y nunca falte la comida en sus mesas.

   Por su parte, el Departamento de Justicia de California dispone de herramientas y de recursos para ayudar a las fuerzas y cuerpos de seguridad locales, estatales y federales en la investigación de posibles delitos de odio, como la identificación, la detención, el procesamiento y la condena de los autores de esos delitos.

   Hay instancias que protegen los derechos de las personas en el estado de California y que dan apoyo a quienes se han sentido discriminados u objeto de acciones de odio.

   Los crímenes de odio se pueden presentar de improviso y para ello las personas deben saber cómo reaccionar y a quien acudir para pedir ayuda, en caso de emergencia llame al 911 o acuda a un hospital local si necesita atención inmediata. La Unidad de Servicios a las Víctimas de la Fiscalía General de California ofrece a las víctimas de delitos y a sus familias

apoyo e información en todo el proceso penal. Para obtener más información, llame al (877) 433-9069 o visite oag.ca.gov/hatecrimes.

    También se debe conocer que la ley de California prohíbe a las autoridades policiales preguntar a las personas, incluidas las que denuncian o son víctimas de posibles delitos, sobre su situación migratoria.

    Asimismo se encuentran las autoridades locales de esta ciudad, Departamento de Policía de Bakersfield, 661-427-7111; Kern County Sheriff Office (Comisaria del Condado de Kern) al teléfono 661-861-3110; o llamadas anónimas al 661-322-4040.

"Este recurso es apoyado en su totalidad o en parte por fondos proporcionados por el Estado de California, administrados por  la Biblioteca Estatal  de California en asociación con el Departamento de Servicios Sociales de California y la Comisión de California sobre Asuntos Americanos de Asia e Islas del Pacífico como parte del  programa Stop the Hate. Para reportar un incidente de odio o un crimen de odio y obtener apoyo, vaya a CA vs Hate".