No Por fin, él camina entre La Luz después de haber caminado entre las tinieblas. Su vida ha sido una aventura y estuvo llena de metas y sorpresas; pero ahora su cuerpo pertenece a la tierra y su espíritu al Señor.

Él descubrió qué padecía de una enfermedad genética la cual no tiene cura. La enfermedad Huntington’s Chorea, causa movimientos involuntarios y mientras progresa causa demencia y problemas psicológicos. Pero, no importando lo amamos y ahora extrañamos.

Su viaje entre las tinieblas empezó hace 20 años, cuando empezó a tener los simptomas de está enfemedad. Su madre y su abuela antes de el, sufrieron del mismo problema, su hermano menor, su hija mayor y las dos hijas menores de su hermano han sido diagnosticadas con está terrible enfermedad.

En principios, cuando las tinieblas no eran espesas, él se paraba de su cama y caminaba, sonreía y ayudaba en la casa. Aun así, dormía durante la mayoría del día. Los días pasan, meses y años se van cómo si fuera ayer, su condición va empeorando poco a poco, ya no tiene él equilibrio necesario y empieza a utilizar un bastón y después la andadera. De todas maneras, él pelea contra está enfermedad.

La niebla empieza a ponerse más espeza, es difícil de ver más alla de la cara de uno y los sonidos de alrededor son menos audibles. La niebla se come todo, La Luz, él sonido, los colores y la alegria. Sin embargo, él sigue adelante, todavía come, bebe, pero con más dificultad. Le compramos nuevos aparatos para qué pueda comer mucho mejor; ayudan un poco, ya qué empieza a no poder ir al baño y empiezan los arduos días del conteo “No he ido al baño por 10 días” decía él, cuando de pronto iba. Sus alimentos preferidos eran los perros calientes con arroz, no se porque, pero para nosotros era algo qué teníamos qué cocinar de menos una vez a la semana.

Meses pasan sin cambio alguno, de repente después al ir a ver a su neurólogo, él comenta “Doctor, está es la ultima vez qué me va a ver”. Él doctor sonriendo le dijo “Oh porque dices eso, nos vemos en tres meses” esa conversación fue hace 12 días, en marzo 22, 2019.

La tormenta estalla, la niebla es aun más espeza. Ya no se oyen los sonidos de los pájaros, pero se oyen los gemidos y aullentos de el. Lo llevamos a la sala de emergencia donde nada más le dan medicina para calmarlo y un litro de agua salina, lo dejan ir a casa. Él día siguiente, cómo al medio día estalla cómo si fuera una bomba atómica; no quiere comer, beber.. !Nada!  Era cómo una pesadilla de esas qué vez en las películas!  Gritando decía qué quería matarse, qué iba a hacerlo, ya no quería vivir. Las tinieblas lo ahogaban, ahí fue cuando lo llevamos al hospital de nuevo, donde estuvimos con él hasta la media noche cuando lo dieron de alta. De ahí en adelante, los días parecías noches eternas...la tormenta se calma, la niebla sigue espeza y fría. Él descansa en cama, aun sin comer o beber.. sabemos qué él final está cercano pero no sabemos cuando.

Su camino empieza a deteriorar aun más, ahora guarda silencio, no habla y mantiene los ojos abiertos cómo si estuviera tratando de ver a través de las tinieblas, busca su sendero, no lo encuentra. Día tras día continúa caminando por los senderos de la vida cubiertos por oscuridad y temor.  Sigue sin comer o beber, se ve mucho más delgado, ya casi no puede ir al baño. Ahí es cuando llamamos al hospicio. Ellos eran nuestra salvación. La enfermera dijo qué él ya embarcaba en su viaje al más alla..eso fue hace una semana.  Una semana de tinieblas donde él subía una montaña peligrosa, llena de peligros y temores, donde las pesadillas se vuelven realidad. Aun así, continúa caminando, buscando su camino hacia La Paz. 

Él camino se vuelve más pequeño cada vez qué da un pasó, sigue  caminando hacia la cima de la montaña, donde espera liberarse de esté dolor. Sigue y sigue caminando, pero ahora necesita de oxigeno y medicinas para calmarse. Se le administran oralmente, su cuerpo se relaja y respira mucho mejor y está tranquilo. En su mente, él ya casi está en la cima de su montaña, ya puede ver un poco de luz y las tinieblas ya no son tan espesas, empieza a oír sonidos de pájaros y de insectos, tiene problemas al respirar, pero quiere llegar a esa cumbre donde está La Luz del sol. Se esfuerza fuertemente al respirar, sus fuerzas lo abandonan, apenas y puede caminar, empieza a gatear al ver la cumbre, la niebla se empieza a dispersar y La Luz del sol empieza a atravesarla, siente él calor en su cara y sonríe, sabe qué está a punto de llegar a su meta.  Sale de las tinieblas, la cumbre está a solo pasos, él se levanta y empieza a caminar, tomando pasó por pasó, le falta aire y de pronto cae al llegar a la cima de la montaña. Está exhausto, cierra los ojos y toma su último respiro.

Persona con Huntingtons Chorea

Dios viene y lo recoge, lo lleva a estar junto a él en el cielo. “Descansa ya” le dice Jesús. “Estas en la Gloria de mi padre y él té recompensa con amor, mucho amor. “ Su viaje a través de las tinieblas ha terminado. Ahora ya puede descansar en paz.