BAKERSFIELD, California — La Oficina Federal de Administración de Tierras anunció períodos de 30 días para comentarios sobre la expansión masiva de la perforación petrolera en terrenos federales del centro y la costa central de California. Estos anuncios forman parte de la agresiva agenda del presidente Trump "Desatando la Energía Estadounidense".
Más de 400,000 acres de terrenos públicos en los condados de Fresno, Kern, Kings, Madera, San Luis Obispo, Santa Bárbara, Tulare y Ventura se están considerando para la concesión y el desarrollo de petróleo y gas. El anuncio se produce tras una moratoria federal a las nuevas perforaciones de petróleo y gas en el centro de California, vigente desde 2022.
Además, se están considerando aproximadamente 284,000 acres de terrenos públicos adicionales en los condados de Alameda, Contra Costa, Fresno, Merced, Monterey, San Benito, San Joaquín, San Mateo, Santa Clara y Santa Cruz para la concesión y el desarrollo de proyectos de petróleo y gas.
En respuesta, Mercedes Aguilar, estratega principal de campaña de la campaña "Más allá de los combustibles sucios" del Sierra Club, emitió la siguiente declaración:
“Permitir esta expansión masiva de perforaciones representaría una gran pérdida para los californianos, ya que diezmaría los paisajes que usamos para practicar senderismo, pescar, cazar y explorar. Además, esta expansión de perforaciones aumentaría el riesgo de asma, cáncer y otros problemas de salud para las familias, todos relacionados con la contaminación tóxica del aire proveniente de las perforaciones de petróleo y gas. Podemos, y debemos, mantener la independencia energética y una economía sólida sin excavar tierras protegidas ni contaminar el aire que respiramos”.
Implicaciones económicas y de seguridad
Esta movida se espera tenga implicaciones significantes en la economía y en la seguridad nacional. Al volver a abrir estas vastas áreas forestales, la presente administración tiene como meta la reducción del consumo de petróleo foráneo, particularmente de sus adversarios como Rusia y Venezuela. Este es un cambio estratégico es crucial para mejorar la seguridad de la energía nacional y para la mejora de la economía.
Erik Milito, presidente de la Asociación Nacional de Industrias oceánicas dijo que estas acciones alinearan a la política de energía estadounidense con las necesidades del presente y del futuro de la nación. Además, mejoraran la seguridad de energía, mejoraran la defensa nacional, hará que crezca la economía y mantendrá una energía viable para cada vivienda y negocio al reducir el consumo de los adversarios de otros países.
Criticismo y preocupaciones ambientales
Mientras que esta decisión ha sido aceptada con entuciasmo de parte de la industria energética y de apoyadores conservativos, los grupos naturales han invocado una gran voz en su oposición. Una de estas organizaciones, la Wilderness Society, por ejemplo, ha criticado este movimiento, diciendo que el nuevo secretario aun no ha tenido tiempo para sentarse en su silla en el Departamento del Interior, y al mismo tiempo la administración del presidente Trump ya esta tomando acciones inmediatas para agendar a quien quiera taladrar primero.
Todos los esfuerzos hechos por la pasada administración de proteger zonas naturales y de promover la energía renovable se están removiendo, levantando preocupaciones sobre el impacto que le causara al ambiente y zonas verdes por el largo tiempo. Sin embargo, la secretaria Burgum y la administración del presidente Trump, argumentan que los beneficios de incrementar la producción de energía domestica se sobrepasa de los riesgos, especialmente en el contexto de la economía global y de los retos de seguridad.
En conclusión, la decisión de la presidencia de abrir 625 millones de acres a las compañías de gas y electricidad representa un cambio de póliza significativo que puede tener repercusiones ambientales significativas. Mientras estas acciones prometen tener la producción de combustibles baratos y de beneficios económicos, también vuelve a levantar el debate sobre el balance del desarrollo de la energía y la protección ambiental. Mientras la nación navega por este nuevo territorio, el final será visto cercamente por todos los fideicomisarios, desde lideres industriales hasta los defensores de la naturaleza, y por los ciudadanos que buscan un podo de ayuda en las bombas de gasolina.
