Con la entrega de los mejores contratos, la

Súper Liga China busca cambrar al mundo del

fútbol y acaparar cada vez más reflectores.

 

“El futbol chino es un peligro para todos”, afirmó con tono dramático Antonio Conte, el entrenador del Chelsea, en una conferencia de prensa a finales del año pasado. El poder de suscitar la preocupación del entrenador de uno de los clubes de futbol más prestigiosos y poderosos del mundo habla por sí solo de la magnitud del fenómeno del crecimiento del futbol en China.

De acuerdo con la prensa inglesa, el motivo del enojo de Conte era que el entrenador sentía que se le iba de las manos una de las piezas clave en la construcción de la temporada de ensueño que está viviendo con los Blues. El futbol chino estaba tentando con cifras irresistibles a su jugador estrella, una situación en que muchos técnicos europeos se han visto cada vez más

frecuentemente durante los últimos cinco años.

Para entender el crecimiento del futbol chino hay que comprender características de la cultura china que la prensa occidental no siempre logra

asimilar. Por ejemplo, una de las explicaciones que se ofrecen comúnmente es que el desarrollo del futbol en China se debe a la pasión individual de una sola persona: Xi Jinping, el presidente de la República popular China.

NAVEGA LA VERSIÓN INTERACTIVA

“Los medios de comunicación extranjeros tienen un conocimiento muy básico de China y creen que es el tipo de país donde alguien poderoso como Xi puede sólo chasquear los dedos y hacer que China esté en camino de ganar

una Copa del Mundo”, explica Cameron Wilson, periodista escocés avecindado en Shanghai, responsable del sitio Wild East Futbol, especializado en la Súper Liga China. “Por supuesto que la realidad es muy diferente. Para empezar,

el futbol Chino ya estaba en una trayectoria ascendente antes de la llegada de Xi y el juego ya había sido limpiado. Así que esta tendencia es

anterior a Xi”.

La opinión de Wilson es confirmada por Robin Jones en su libro “Deporte y educación física en China”, donde el autor cuenta cómo a inicios de la

década de los noventa el futbol “fue ‘elegido’ por los líderes del gobierno como el principal deporte para llevar al profesionalismo, ya que cuenta con una increíble atracción popular a nivel mundial, una establecida y prestigiosa Copa del Mundo, es atractivo para patrocinadores y cuenta con un exitoso sistema de clubes en Europa y otras partes del mundo que puede ser copiado”.

“Copiar” es una de las palabras clave. Para cumplir su objetivo, China usa el mismo método que le ha permitido volverse una potencia comercial:

imitar a quienes considera maestros. Y qué mejor manera de imitar a un maestro que tenerlo cerca. Los líderes del gobierno chino indicaron el camino y las empresas chinas lo siguieron, asociando sus nombres a equipos de

futbol a los cuales ofrecieron copiosas inyecciones de capital. Así comenzaron las contrataciones espectaculares

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