ANN ARBOR– Es una escena común: niños pequeños inclinados sobre una pantalla, durante horas, enviando mensajes de texto o jugando, perdido en un mundo digital.

Muchos padres se preguntan ¿Están pasando demasiado tiempo sumidos en la pantalla?

Un estudio reciente encontró que ésta puede ser la pregunta equivocada. Los resultados sugieren que es cómo los niños utilizan los dispositivos, no la cantidad de tiempo que pasan conectados a ellos, el más fuerte predictor de problemas emocionales o sociales relacionados con la adicción a las pantallas.

“Por lo general, los investigadores y los clínicos cuantificar o considerar que la cantidad de tiempo de pantalla tiene una importancia fundamental en determinar si es normal o no, saludable o no”, dijo la autora Sarah Domoff, quien realizó la investigación mientras cursaba sus estudios post-doctorales en el Centro de para Crecimiento y Desarrollo Humano en al U-M.

“Nuestro estudio ha demostrado que hay que mirar más allá del número de horas. Lo que más importa es si el uso de la pantalla provoca problemas en otras áreas de la vida o se ha convertido en una actividad que lo consume todo.”

Existe mucha investigación sobre los adolescentes y el uso de la pantalla, pero Domoff piensa que ésta es la primera herramienta en los Estados Unidos que mide la adicción a las pantalla en niños de 4-11 años de edad, y piensa que será una herramienta valiosa para los padres, los médicos e investigadores.

Algunas de las señales de advertencia incluyen:

Si el tiempo de pantalla interfiere con las actividades diarias

Causa conflictos para el niño o la familia

Es la única actividad que trae alegría al niño

Es difícil para mi hijo/a dejar de usar las pantallas

Mi hijo/a solo piensa en las pantallas

Mi hijo se frustra cuando no puede usar las pantallas

La cantidad de tiempo que mi hijo desea usar medios de pantalla sigue aumentando

Mi hijo se escabulle para usar las pantallas

Cuando mi hijo tuvo un mal día, las pantalla parecen ser lo único que lo ayuda a sentirse mejor

Los niños que utilizan los medios de comunicación de manera poco sana tienen problemas con relaciones interpersonales, de conducta y otros síntomas emocionales, dijo Domoff. El estudio no examinó qué sucedió primero: los problemas emocionales y de comportamiento o la adicción a las pantallas.

Domoff, una investigadora afiliada en la U-M, es ahora una profesora asistente de psicología en la Universidad Central de Michigan.

Otros autores incluyeron a  Kristen Harrison, Ashley Gearhardt, Julie Lumeng y Alison Miller, todos de la U-M; y Douglas Gentile de la Universidad Estatal de Iowa.

El estudio, “Development and validation of the problematic media use measure: A parent report measure of screen media ‘addiction’   aparece en la revista Psychology of Popular Media Culture de la Asociación Psicológica Americana.

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