En un agradable domingo de abril, en un rancho ubicado a las afueras de Madera, California, varios jornaleros agrícolas y sus familias, originarios de la comunidad de San Martin Ytunyoso, Oaxaca, organizaron una reunión comunitaria con el alcalde de la ciudad, Andrew “Andy” Medellín.

Las mujeres, incluyendo las jóvenes, vistieron los tradicionales huipiles de la comunidad triqui —una de las 16 comunidades indígenas de Oaxaca.

La reunión tuvo el objetivo de expresarle al Medellín — quien asumió como alcalde en diciembre 2016— algunas inquietudes de esta comunidad y para establecer una relación productiva con las autoridades.

“Hacemos fiestas tradicionales porque queremos que nuestros hijos conozcan nuestra cultura”, explicó Porfirio Hernández. “Llevamos muchos años aquí, Madera es nuestro segundo pueblo”.

Tradicionalmente, miles de inmigrantes oaxaqueños regresaban anualmente a sus pueblos durante el invierno y para las fiestas patronales de sus pueblos. Pero desde 1996, cuando empezó a construirse el muro en la frontera México-EE.UU., haciendo más difícil, más lento y más caro el cruce para los indocumentados, la mayoría de estos inmigrantes dejaron de regresar y se establecieron al norte de la frontera. 

Los triquis emigran de Oaxaca para trabajar en los campos agrícolas de Sinaloa y Baja California, México. Desde la década de los 80s indígenas mixtecos, zapotecos, triquis, chatinos, y otros, comenzaron a trabajar en los Valles de San Joaquín y de Salinas, así como en Los Angeles. Los triquis prefieren las zonas rurales.

Madera es quizá la ciudad con la mayor población indígena en California después de Los Angeles. Otras ciudades con mucha población indígena son Greenfield, condado de Monterey, y Arvin, condado de Kern. No hay datos precisos sobre el número de indígenas en California.

Actualmente, la mano de obra indígena en los campos de California ha desplazado a los trabajadores mexicanos “mestizos”. Es decir, quienes producen nuestros alimentos no hablan español, o lo hablan muy poco.

El alcalde Medellín expresó que le gusta conocer a la gente y que en Madera hay diversidad étnica. “Tenemos suerte de que sea así, queremos que todos se sientan bienvenidos en Madera!”, comentó entusiasmado. “Trabajamos con la policía local para que contrate más personal que habla español y para que no pregunte las personas sobre el estatus migratorio”.

Su objetivo, aseguró, es que no quiere que los residentes desconfíen de la policía o que sientan miedo. “Toda persona tiene derechos y nosotros trabajamos para ustedes”, explicó. “Muchas personas piensan que no tienen una voz, pero si la tienen!”

Hernández preguntó al alcalde cómo pueden tramitar un permiso para las fiestas comunitarias y luego sobre la seguridad de los niños en las escuelas, en relación a los recientes ataques armados en escuelas en otros estados.

“Tenemos policías en las escuelas y agregamos personal dedicado a la salud mental”, contestó Medellín. “El acoso existe… Queremos que los estudiantes se sientan seguros. También estamos entrenando a los maestros en estos temas… No queremos que vayan armados a trabajar sino que enseñen y valoren a los jóvenes”.

Y agregó que le gustaría ver a más padres y madres inmigrantes visitando las escuelas de sus hijos, y hablando con los maestros. También mencionó que debido al crecimiento de la población oaxaqueña en Madera, se necesitan traductores de idiomas indígenas en las agencias de la ciudad.   

Varios de los jóvenes presentes también participaron del diálogo y preguntaron sobre los esfuerzos de la ciudad para ofrecer mejores oportunidades para estudiar.

El alcalde respondió que Madera estableció un servicio de autobús con wi-fi para llevar estudiantes a los Colegios Comunitarios de Madera y de Fresno, y a la Universidad Estatal Fresno. Medellín se manifestó optimista de que la educación permitirá a los jóvenes obtener mejores empleos.

Respecto a los indocumentados, el alcalde aclaró que es un tema federal y que por lo tanto es muy poco lo que la ciudad puede hacer por ellos.

“Depende del congreso aprobar una reforma migratoria, pero Trump esta haciendo esto muy difícil”, aseguró Medellín. “Queremos que nuestra gente trabaje tranquila, que no sienta miedo”.

Los organizadores de la reunión y el alcalde se expresaron satisfechos por los resultados del encuentro y acordaron mantener un contacto permanente y trabajar juntos para lograr una mejor convivencia comunitaria.

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