BAKERSFIELD, CA- Eran las 4 am de un fin de semana cuando el señor Salvador García, de 73 años de edad, sufrió una embolia cerebral que lo paralizó y no dejo moverse. Afortunadamente, el señor García tenía su celular con él, ya que pudo comunicarse con su hija mayor que vive a vuelta de la esquina para que viniera a su rescate. La señora García ya estaba despierta pero no podía escuchar los gemidos de su esposo.
Cuando su hija llegó a casa, corrió hacia el cuarto de él y pronto llamaron a los servicios de auxilios donde quedó hospitalizado por cuatro días y una semana en el hospital de rehabilitación. Una vez en casa, el señor García esta atrapado en una silla de ruedas porque no puede caminar, y realmente no podía salir de la casa porque no existía modo de subir o bajarlo ya que solamente vive con su esposa que también es mayor.
De pronto, llegó un ángel guardián, su hijo y un amigo, Josh, que hacen trabajos para la organización Rebuilding Together, vivieron a visitar al señor García. Josh le dijo a la familia que él también tuvo una embolia y que sabía perfectamente de lo que está sufriendo el señor García. De hecho, le dijo que el trabajaba para esta compañía y que él iba a hablar con Tony Martínez, el vicepresidente de la organización para ver si le construían una rampa para tan solo poder salir de la casa.
“Nosotros tenemos una relación muy profunda con el sindicato de carpinteros, local 743 y ellos vieron el proyecto y con los fondos que nosotros patrocinamos se pudo construir esta rampa para el señor García”, comentó Tony Martínez.
El trabajo solamente tomó 5 a 6 horas en completarse el pasado 16 de junio, donde carpinteros del local 743 lograron demoler, arreglar, y construir una rampa que va desde el piso de la casa hasta casi la puerta de la barda de enfrente de la casa. Esto es algo que el señor Salvador está muy alegre de tener. Al mismo tiempo, carpinteros les ayudaron a hacer las puertas del interior de la casa más amplias para que pudiera pasar con su silla de ruedas, además de instalar los barandales en el baño para que pudiera pararse y sentarse durante sus que haceres.
El señor García que apenas puede hablar, dijo “estoy muy contento, gracias” al ver que tanta ayuda ha venido hacia él y su familia en su hora de necesidad.
Esto en realidad es poco para una persona que pasó la mayoría de su vida trabajando en los campos sembrando, irrigando, y cosechando la comida que ponemos en nuestras mesas todos los días. Sin embargo, la familia García esta muy contenta de la ayuda proporcionada y dan muchas gracias a los participantes de tan humilde ayuda.
