Un juez federal ordenó al Gobierno Trump que no deporte a familias de indocumentados separadas en la frontera tras su reciente reunificación, en una medida que la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) denuncia ha supuesto ya la salida del país de más de cien padres.

En una audiencia para que el Gobierno detallara cómo va el proceso de reunificación de cerca de 3.000 niños separados de sus padres por la política de “tolerancia cero” con los indocumentados, el juez Dana Sabraw, de San Diego (California), decretó que la Administración no puede deportar a estas familias durante una semana.

Durante este tiempo, el Gobierno deberá analizar la petición de ACLU de que se dé una semana de margen a los inmigrantes después de ser reunificados con el objetivo de que todas las familias, de manera informada y sin presiones, analicen lo mejor tanto para los padres como hijos, ya sea regresar a sus países de origen o solicitar asilo político, entre otras opciones.

ACLU, que interpuso la demanda colectiva en nombre de migrantes que fueron alejados de sus hijos, mostró su preocupación luego de recibir reportes de que el Gobierno estaba deportando a padres una vez que eran reunidos con sus hijos en “pocas horas” y sin darles la oportunidad de consultar sus opciones legales.

En base a la lista que les fue entregada este fin de semana por orden de la corte, la ACLU estima que por lo menos un centenar ya no se encuentra en el país.

Lee Gelernt, abogado de la ACLU, dijo tras la vista que se encuentran “extremadamente satisfechos” con la decisión del juez y en su insistencia en que el Gobierno cumpla con la entrega de menores dentro del lapso establecido desde el principio, que se cumple el próximo día 26.

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