Los Ángeles, 22 jun (EFE News).- La directora del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles, Bárbara Ferrer, confirmó este lunes que recibió amenazas de muerte como respuesta a las restricciones establecidas por su agencia para detener la propagación del coronavirus.

En un comunicado, Ferrer dijo que las amenazas de muerte comenzaron el mes pasado durante una reunión pública trasmitida por la página oficial de la agencia en Facebook “cuando alguien sugirió casualmente que me dispararan”.

“No vi el mensaje de inmediato, pero mi esposo sí, mis hijos sí, y mis colegas también”, explicó la hispana, que se convirtió en el rostro más visible por la lucha de la pandemia en el condado de Los Ángeles, el más poblado de Estados Unidos.

Desde que se registraron los primeros casos en marzo pasado Ferrer ha estado realizando reuniones informativas casi a diario para informar sobre los avances de la enfermedad, el control y las restricciones. La doctora explicó que precisamente lo ha hecho para proteger a su equipo de amenazas similares.

“Una de las razones por las que manejo estas sesiones informativas es para proteger al equipo extraordinario de salud pública de Los Ángeles de estos ataques que han estado ocurriendo a través de correos electrónicos, publicaciones y cartas, desde marzo”, subraya en el comunicado.

Ferrer dijo estar muy decepcionada y preocupada por la situación que han generado las restricciones del coronavirus.

“Es profundamente preocupante imaginar que nuestros médicos, enfermeras, epidemiólogos y especialistas en salud ambiental que trabajan arduamente en enfermedades infecciosas, o cualquiera de los otros miembros de nuestro equipo tengan que enfrentar este nivel de odio”, expresó

La latina no sería la única directora de salud que ha tenido que soportar intimidaciones por las restricciones implantadas para contener el virus. La exjefa de salud del condado de Orange, Nichole Quick, quien había emitido una orden que requería el uso obligatorio de máscaras faciales en esa área, renunció tras recibir amenazas.

Agentes de la policía de Orange tuvieron que prestar protección a Quick por su insistencia de mantener la medida.

En este sentido Ferrer reconoció el malestar que causa en ciertos sectores la imposición del uso de las mascarillas, e incluso lo comparó cuando se hizo obligatorio el uso de cinturón de seguridad para conductores en California.

“También hubo una gran cantidad de rechazos. Pero los datos demuestran que los cinturones de seguridad salvan vidas, y los datos también prueban que usar una cubierta facial ayudará a detener la transmisión de COVID-19, lo que salvará vidas. Y eso es lo que impulsa a los funcionarios de salud pública y es nuestra pasión: salvar vidas”, concluyó. EFE News

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