Centro de detención no cumple con la sana distancia e higiene proclamada por pautas federales y estatales

       BAKERSFIELD, CA – En la mañana del pasado miércoles, 26 de agosto, miembros del grupo de Acción Rápida (Rapid Response Team) se congregaron a las afueras del Centro de Detención Mesa Verde localizado en el 425 de la avenida Golden State en Bakersfield para hacer un llamado a las autoridades de salubridad, ICE y del grupo GEO para que tomen las acciones apropiadas para detener la propagación del COVID-19 dentro de la facilidad.

     Contando con más del 50 por ciento de la población de reos siendo positivos para el COVID-19, el grupo de Acción Rápida ha mandado una carta el lunes pasado a las autoridades de salubridad y a los mandatarios estatales sobre la decisión de inspeccionar la facilidad de detención y tomar las acciones debidas para prevenir la propagación del virus.

    Aunque Mesa Verde es una institución privada, instituciones similares que se encuentran dentro del Condado de Kern han estado sujetas a rigorosos procesos de reportaje. Mesa Verde no es diferente a las demás instituciones privadas que están encargados de mantener y de asegurar las vidas de otras personas. Por eso, el grupo de Acción Rápida hace un llamado a las autoridades locales para que tomen acción de monitoreo y hacer cumplir la contabilidad por medio del Departamento de Salubridad del Condado de Kern. Al fallar de hacer esto tendrá graves consecuencias en las vidas del personal y de los reos de esta institución y de sus familiares; no contando con poner en peligro a cada persona que se pongan en contacto, llevando a un agotamiento continuo de recursos para la salud en el condado.

   “Nosotros vemos esta crisis de salud como un problema de salud comunitario, no solo afectando a las personas detenidas en Mesa Verde, sino también a nuestra comunidad”, dijo Myra Ríos, asistente de la defensa legal de la Union Americana de Libertades Cívicas del Sur de California. “Hemos visto a personal de Mesa Verde entrando y saliendo de esta institución durante la crisis de salud, muchos de ellos contagiados de COVID-19”.  Ríos agregó que cuando se propaga la enfermedad en la comunidad, las camas de la Unidad de Cuidado Intensivo se llenan a capacidad, ya que el condado de Kern es uno de los condados que cuenta con menos recursos que otros, y eso es un gran problema.

    Uno de los seis indicadores propuestos por el gobernador Newsom para poder reabrir el estado, es de tener la habilidad de prevenir el brote del COVID-19 en instituciones como esta, que son muy vulnerables al contagio de este virus; sin embargo, no se han hecho o implementado planes de acción hechos por el estado para esta facilidad.

    Y no solamente es la propagación del virus, si no de otras enfermedades dado a la falta de higiene y limpieza de los dormitorios. Durante la conferencia de prensa, se indicó que las literas en el dormitorio de hombres no están separadas, sino que están a 3-4 pies de cada una, los guardias y la institución proveen botellas de 10 mililitros para la higiene de cada reo y para la limpieza de las facilidades, es decir para limpiar y desinfectar los baños.

    “Las condiciones en cuales las personas están no son muy buenas” comentó Carolina Espinoza, quien estuvo detenida en Mesa Verde por cinco meses y dos días. “No hay limpieza profesional, no hay desinfectantes, sabíamos que esto ya iba a pasar y que muchas personas se iban a enfermar; la limpieza se hace con el mismo champú y lociones que nos dan” continuó Espinoza. Ella continúo diciendo que en el dormitorio se hospedan unas 100 personas, y entre cada litera solamente hay entre 3 a 4 pies de distancia.

    Espinoza dijo que durante su tiempo adentro de Mesa Verde, ella platicó con un reportero sobre las condiciones en las que se encontraban, una vez que terminó su entrevista, su cuenta de acceso a la tableta fue cancelada, y le quitaron el derecho de recibir o hacer llamadas telefónicas. Tal es el problema adentro de la institución, que los reos tienen miedo de que se les quiten las cosas que tienen, y por eso temen de hablar con alguien de afuera.     

     Sobre las condiciones médicas, los reos pueden poner una solicitud para ver al médico, pero pueden tardarse entre 3 a 4 días para que sea examinado, para ese entonces, los síntomas se han agravado. Sobre la salud mental, Espinoza dijo que puede ser peor hablar con los psicólogos o psiquiatras de Mesa Verde “En la verdad uno sale más dañado que beneficiado”.

     Espinoza dijo que la alimentación de los reos no es apropiada, la comida no es para el consumo humano, ya que muchas veces esta podrida y les dan ocho a diez minutos para poder comer.  Mientras sucedía esto, en la parte trasera de la institución, dos reos estaban cocinando carne a la parrilla.

    “En si a la comunidad les quiero decir que por favor se pongan la mano en la consciencia, que sepan que somos seres humanos, que los hombres aún detenidos son seres humanos, que cambien su comportamiento hacia ellos, y tenemos derecho a ser libres” dijo Espinoza.

    Por medio de este medio de comunicación, queremos hacer un llamado en masa para que las autoridades locales y estatales tomen acción de inmediato. No podemos pasar otro día sin controlar el contagio del COVID-19 en nuestra comunidad. Debemos de hablar con nuestros líderes comunitarios y exigir que se imponga un régimen de inspección a las instituciones privadas, tales como Mesa Verde, que pueden seguir propagando este virus sin tener el cuidado alguno por la comunidad y aquellos que sirven. ¡Hagamos algo ya!

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