La Universidad de California no requerirá ningún tipo de prueba de admisión para los estudiantes que intenten inscribirse, reiteraron los líderes del sistema el jueves.

   Aunque el sistema votó el año pasado para eliminar la exigencia de las pruebas de admisión SAT y ACT, todavía estaba en el aire si la UC decidiría utilizar alguna otra prueba.

   Las señales ya sugerían fuertemente que la respuesta era no. Un informe de diciembre de 2020 y un informe más reciente de septiembre indicaron que la creación de una nueva prueba y el uso de una evaluación existente ya no eran factibles. El jueves, los líderes de la UC reafirmaron que el sistema estará libre de pruebas para las admisiones de pregrado en el futuro.

   “Ahora no tenemos una evaluación que creemos que podemos usar de manera efectiva”, dijo el presidente de la UC, Michael Drake, en la reunión de la Junta de Dirigentes de la UC el jueves.

   La Junta de Dirigentes estuvo de acuerdo con la medida, dijo su presidenta, Cecilia Estolano. “Llegamos a la decisión concluyente de que en este momento no hay una prueba o una evaluación que nos haga sentir cómodos para usar en nuestro proceso de admisión”.

   “Esto tendrá implicaciones nacionales”, agregó.

   El SAT y el ACT han sido durante mucho tiempo el punto de enfoque de los críticos que dicen que tienen prejuicios raciales y dan una ventaja a los estudiantes más ricos cuyas familias pueden pagar una cuota costosa para los exámenes.

   No tener requisitos de prueba también se considera una de las razones por las que la UC admitió su clase más diversa para este otoño, según un comunicado de prensa de julio de la oficina del presidente Drake. La cantidad de estudiantes de bajos ingresos que fueron admitidos en un campus de la UC saltó un 10% a comparación del año 2020.

   Cómo llegamos aquí

    La creación de una nueva prueba está fuera de discusión porque llevaría demasiado tiempo desarrollarla, dijo un informe académico de diciembre de 2020 a la Oficina del presidente de la UC. El voto de la Junta de Dirigentes el año pasado para deshacerse del SAT incluyó la posibilidad de tener una prueba de reemplazo para 2024. Pero otro informe académico indicó que la creación de una nueva prueba tomaría nueve años. En efecto, el ajustado plazo de la Junta de Dirigentes descartó una nueva prueba, según el informe.

   Luego, el enfoque de la UC cambió al uso de una prueba existente llamada Smarter Balanced. Es una evaluación que la ley federal requiere que los estudiantes de las escuelas públicas de California tomen gratis en las aulas de los grados 3 al 8 y 11. Sin embargo, a diferencia del SAT, Smarter Balanced no es una prueba de “alto riesgo” que determina el destino académico de un estudiante. Es utilizado principalmente por funcionarios estatales y distritales para medir si los estudiantes están progresando académicamente. Generalmente, no es una prueba por la que los estudiantes de K-12 se estresen.

   “Esto tendrá implicaciones nacionales”.

   Cecilia Estolano, presidenta de la Junta de Dirigentes de la UC

   Luego de meses de reuniones, un grupo de trabajo del Senado Académico de la UC recomendó en septiembre que la UC no adoptara la prueba de admisión. Su informe dijo que la revisión de la evaluación Smarter Balanced como una prueba de admisión simplemente recrearía los mismos problemas que llevaron a la Junta de Dirigentes de la UC a deshacerse del SAT y ACT.

   Por un lado, usarlo para las admisiones convertiría la evaluación Smarter Balanced en una fuente importante de ansiedad para los estudiantes dada su naturaleza repentina de alto riesgo. Luego, hacer de Smarter Balanced una herramienta de admisión crearía un nuevo mercado para la preparación de exámenes, lo que, según el grupo del Senado Académico, resultaría en familias más adineradas que contratarían tutores y comprarían otros materiales para darles una ventaja a sus estudiantes.

En general, Smarter Balanced “captura las desigualdades en las oportunidades de aprendizaje en las escuelas de California que se manifiestan por la raza y el nivel socioeconómico”, explicó el Senado Académico en su informe de septiembre.

El presidente Drake estuvo de acuerdo el mes pasado con que no se hiciera ningún examen de admisión a los estudiantes.

¿Se acabaron para siempre las pruebas de admisión en la UC?

¿Podría la UC cambiar su postura y volver a adoptar una prueba de admisión? Quizás, dijo Drake. Si aparece una prueba y “hace lo que creemos que debería hacer de una manera que creemos que es efectiva, ciertamente podríamos considerar adoptarla en el futuro”.

Al menos un dirigente pensó que mantener la puerta ligeramente abierta para otro requisito de prueba no es aconsejable, dada la cantidad de trabajo que se requiere para revisar los requisitos de admisión.

“Tendríamos que reescribir todo nuestro sistema de admisión nuevamente”, dijo Alexis Atsilvsgi Zaragoza, estudiante de Berkeley y miembro del grupo de Dirigentes, quien señaló que las oficinas de admisiones de la UC se apresuraron a ajustar sus criterios para permitir que los estudiantes ingresen después de que los Dirigentes eliminaron el requisito de SAT.

Más trabajo para las oficinas de admisiones sin examen

Aún así, sin una prueba, admitir estudiantes se vuelve más desafiante debido a la carga de trabajo que representa para el personal del departamento de admisiones, dijo Estolano. El hecho de que la UC abandonó el SAT ya ha dado lugar a aplicaciones de nivel récord en el sistema. Para el otoño de 2021, la primera temporada después de que la UC eliminó su requisito de prueba, la UC recibió más de 200,000 solicitudes, en comparación con las 172,000 de 2020.

Capacitar al personal de la oficina de admisiones en el proceso de “revisión integral” que analiza las calificaciones, los factores socioeconómicos en los que crecen los estudiantes y otros criterios que no son exámenes, se vuelve aún más importante, dijo Estolano.

Depender más de la inteligencia artificial puede ser una forma de ayudar con la carga de trabajo. Esta semana, un informe a los Dirigentes señaló que, la IA juega un papel pequeño en las admisiones y las decisiones de ayuda financiera en los campus, pero su función podría ampliarse. “Se podrían emplear algoritmos para crear una puntuación predictiva para cada solicitante, un proceso que podría ayudar a complementar la evaluación del personal de admisiones”, dice el informe.

Pero hay trampas en ese enfoque, advirtió el informe.

“Sin embargo, el potencial de resultados adversos o consecuencias no deseadas puede estar arraigado en las herramientas habilitadas por IA si se basan en datos de entrenamiento obsoletos o datos incompletos o no representativos de un grupo demográfico amplio”.