Dos docenas de personas fueron acusadas formalmente en Georgia el mes pasado por cargos de tráfico ilícito de inmigrantes mexicanos y centroamericanos a Estados Unidos y obligarlos a vivir en campamentos y trabajar en granjas en el estado en lo que las autoridades dicen que era una empresa ilegal similar a una “esclavitud moderna”.

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Denominada Operation Blooming Onion,” (Operación Cebolla Floreciente, en español) la investigación de un año reunió a varias agencias federales para investigar una “organización criminal transnacional” que presuntamente se dedicaba a la trata de personas, fraude de visas, trabajo forzoso, fraude postal, lavado de dinero y otros delitos con los que habían conseguido más de 200 millones de dólares.

Los miembros de esta red están acusados de aprovecharse del programa federal de visas para trabajadores agrícolas invitados, conocido como H-2A, para estafar a trabajadores inmigrantes de México, Guatemala, Honduras y otros países.

Los trabajadores también fueron obligados a trabajar a punta de pistola, dicen los documentos judiciales, ganando 20 centavos por cada balde de cebollas que desenterraban con las manos. Algunos fueron vendidos a granjas en otros estados.

Los acusados enfrentan cargos que pueden llevar hasta cadena perpetua.

La red criminal supuestamente estaba muy extendida y operaba en Georgia, Florida, Texas, México, Guatemala y Honduras.