en F1 con una victoria de leyenda

Diez años después, un español ha ganado un Gran Premio de Fórmula 1. Carlos Sainz se ha impuesto en un GP de Gran Bretaña para el recuerdo, por delante de Sergio Pérez y Lewis Hamilton.

Fernando Alonso firmó un gran 5º puesto, mejor resultado del año, en una una carrera que estuvo marcada por el grave accidente en los primeros metros, cuando Guanyu Zhou acabó estrellado contra las protecciones después de un grosero error de George Russell. Por suerte para todos los involucrados, se quedó en un tremendo susto.

Salida: mal Sainz,

peor Russell y Zhou contra las vallas

La carrera empezó con Carlos Sainz cediendo la primera posición con Max Verstappen. El neerlandés le adelantó en los primeros metros, pero ya en la primera curva se cortó lo que parecía que iba a ser una victoria memorable.

Un grave accidente provocado por George Russell acabó con cinco pilotos afectados. El británico, al que denominaban en la F1 como ‘Mister Consistencia’, se tocó con Pierre Gasly y por el camino se llevaron puesto a Guanyu Zhou, que acabó volcado y saltando las ‘techpro’ de final de la puzolana. El piloto chino, como el resto de afectados, salieron bien, si bien a este le llevaron al hospital.

En la resalida se vio una nueva oportunidad para todos, ya que se tomó la parrilla de salida inicial. Hombres como Lewis Hamilton o Fernando Alonso, que habían perdido posiciones, aparte del propio Verstappen se vieron perjudicados, pero gente como Sainz, beneficiados.

Así, esta vez el madrileño sí tuvo más tino y sostuvo al neerlandés en los primeros metros... aunque luego se le complicaría mucho la carrera.

Un error de Sainz

que la suerte le

compensa

Aunque Sainz estuvo bien en esa nueva oportunidad, Verstappen tenía mucho mejor ritmo. El neerlandés apretó tanto al madrileño que acabó por provocar que tuviera una pequeña salida de pista que le permitió adelantarle. Parecía que se le iba a ir ahí la gran oportunidad al madrileño, pero la suerte esta vez estaba de su lado.

Y es que nada más pasar a Sainz, Verstappen empezó a reportar problemas. “Creo que tengo un pinchazo”, se lamentó, por lo que entró a boxes a que le pusieran ruedas nuevas. Por detrás, en esa reanudación, también Leclerc y Pérez se tocaron, y aunque ambos acabaron con sus monoplazas afectados (el mexicano incluso entró en boxes a que le pusieran un alerón nuevo), no fue crítico para el final.

Sin Verstappen en la terna, Sainz se vio de nuevo primero, pero con Charles Leclerc detrás. Entró entonces un problema mayor: las órdenes de equipo. En Ferrari entraron en caos y, mientras el monegasco exigía que le dejaran pasar, desde el muro permitieron que lucharan.

El gran beneficiado de esto fue un Lewis Hamilton que se vio tercero e incluso con opciones a luchar por ganar.

Sainz cede... hasta

que rompe Ocon

A regañadientes, Carlos Sainz aceptó que su compañero venía con más ritmo y que era lo mejor para el campeonato, pero esta carrera aún le deparaba un nuevo golpe de suerte.

Este llegó en forma de otro fallo de fiabilidad de Alpine. Esteban Ocon rompió y se quedó en medio de la pista, lo que abrió la puerta a unas nuevas entradas en boxes. Aquí le vino la fortuna de golpe a Sainz: entró a boxes (junto a Hamilton) mientras Leclerc se quedó en pista con unos neumáticos duros ya muy desgastados.

Por la radio, a Sainz le ordenaron que dejara varios coches de distancia con el objetivo de que Leclerc no viera en peligro su victoria. “Dejad de inventar”, se rebeló el español en una radio que deja a las claras que no le gustó nada esa orden.