Trabajadores agrícolas son injustamente discriminados

Bakersfield – El odio y la discriminación la podemos ver en muchas partes de la vida, ya sea en la salud, por el color de la piel, religión, por preferencias sexuales y en este caso en la vida de los trabajadores agrícolas, quienes laboran arduas horas en los campos del Condado de Kern, recogiendo las cosechas y expuestos a las inclemencias del tiempo.

   Trabajadores agrícolas en el Condado de Kern son esenciales para recoger las cosechas que se producen en esta parte del Valle Central. A pesar de ello y que realizan un trabajo extenuante y que pocos no desean hacer en el país, nunca han visto algo más para ellos, son humillados cuando quieren alzar la voz y tener beneficios que deberían ser por ley. Durante la pandemia, los trabajadores del campo se convirtieron en piedra angular para evitar que escasearan los alimentos en las mesas de las personas en el país, la parte del Condado de Kern fue fundamental para lograr que se tuviera algo en las mesas estadounidenses.

   Con sus salario bajos, ellos tienen que pagar renta, comida, servicios y además alimentar a sus hijos. Eso viene, dice, por la discriminación que sufren por su trabajo que realizan.

   La labor que realiza un trabajador agrícola en los campos esparcidos por todo el territorio de este Condado comienza muy de madrugada, cuando se tienen que parar a las 3-4 de la mañana a preparar su “lonches” y arreglarse para la batalla que sostendrán dentro de los campos de cosecha, en el caso de la uva, Roberto Rangel de 55 años de edad y residente de Bakersfield, dice a El Popular News que se siente intimidado cuando va a las tiendas a comprar sus alimentos o servicios, ya que como solo habla español siente que algunas personas dependientes se molestan y le han negado el servicio.

  “Una ocasión fue a comprar unas donas a un establecimiento aquí en Bakersfield, tenía mucha hambre pues había trabajado 9 horas y ya hacía necesidad de alimentarme, pero la persona que atendía no quiso venderme nada porque no me entendía, tuve que salirme y salir a buscar en otra parte donde hablaran español”, dice afligido Rangel quien es originario de La Piedad, Michoacán y que reside en Kern desde hace más de 7 años.

   Para Rangel, el idioma es un primer freno y motivo de odio y discriminación además de que en su trabajo no puede aspirar a recibir algún cargo mayor debido a eso mismo, su falta de inglés. Ha querido asistir a la escuela, pero le es imposible ya que tiene que trabajar diario para llevar el sustento a su hogar, está resignado a vivir de esta manera, recorriendo los campos agrícolas que se localizan en Delano, McFarland, Wasco, Shafter, Bakersfield, Arvin, Lamont, entre otros.

   En el Condado de Kern se puede ver a diario desde temprano como aumenta la circulación de vehículos, muchos de ellos que desde temprano se dirigen a la labor del campo agrícola, con tan solo una taza de café y un pan comienzan a trabajar y esperar el primer breake de desayuno para abrir el taco o burrito que alcanzó a hacerse y una soda fría. Luego tiene que continuar con la jornada hasta el lunch y el último breake que aprovecha para dormitar.

   Ser inmigrante indocumentado en Estados Unidos ya no solo es una jaula de oro, es una prisión voluntaria llena de miedo, afirmo la campesina Carolina Vega Sanchez, madre de seis hijos a los que tiene que cuidar y mantener ya que su pareja los abandonó y ahora ella es quien lleva las riendas del hogar.

Irma Hernández residente de Bakersfield en su labor diaria en los campos de McFarland y Delano, las mujeres en trabajo agrícola son muchas, es importante reconocer su labor y evitar que se les discrimine o haya acciones de odio hacía ellos.
Fotos: Antonio Torres Carbajal / Para El Popular

    Con 16 años de vivir en California, trabajando en campos agrícolas del área de Kern, Vega Sánchez de 30 años de edad señaló que todos los campesinos “nos hemos visto obligados a cambiar hábitos ante el temor de cuando puede llegar “la migra”, los agentes de migración, dice que no están cometiendo delito, solo trabajando con el sudor de su frente. Recuerda que varios de sus compañeros han sido detenidos sin derecho a defenderse y ellos le han platicado que en los centros de detención sufren discriminación hasta para los alimentos.

   Nacida en Querétaro, México, Vega Sánchez muestra una cara curtida por años de trabajar bajo el sol y en donde asegura es como muchos, experta en trabajar de rodillas. “Aquí no tenemos derecho a enfermarnos. Está prohibido, una gripe, tos o lo que sea no nos impide el ir a trabajar el que no va es solo porque ya no se pudo levantarse”, no pueden acudir a clínicas de salud porque les niegan el servicio si no pagan y como no tienen, pues se aguanta. Así se puede ver otro tipo de discriminación hacía estos trabajadores agrícolas

    Vega Sánchez vive en la región de Delano, en Kern, en donde paga una renta de 800 dólares y donde vive ella como madre soltera y sus seis hijos. Muchos rentan de forma compartida para poder ahorrar pero “en mi caso yo no lo puedo hacer, así que yo me dedico a trabajar para pagar además 150 dólares de agua además de luz y gas, no me queda para medicinas ni doctor.

   En otras ocasiones, se reúnen grupos de campesinos para exigir que se les otorguen permisos o ciudadanía, manifestándose ante las autoridades, sin embargo, las personas que ven este tipo de protesta los menosprecian, los ven con odio, comenta María Ramírez quien forma parte de trabajadores agrícolas que piden la ciudadanía y que los reconozcan como trabajadores esenciales que han ayudado a que esta parte del Valle Central del que forma parte el Condado de Kern, crezca económicamente y nunca falte la comida en sus mesas.