Miembros de clubes de automóviles tipo Lowrider contentos por el pase de esta nueva ley

BAKERSFIELD, CA – Una forma de vida que presentaba la cultura y el amor por la mecánica y fabricamiento de automóviles fue detenida de repente en 1988 cuando el entonces gobernadora de California, George Deukmejian, firmo a ley la prohibición del “cruising” en las calles de California por carros estilo Lowrider. De esta forma eliminando una cultura por completo.

     Sin embargo, 35 años después, una propuesta de ley iniciada por el representante estatal, David Álvarez (D – San Diego), tomó cargo de un cambio radical en el estado, presentando una propuesta de ley (AB436) que hacía que la prohibición del “cruising” se fuese eliminada y el cruising volviera a las calles de cualquier ciudad de California.

Nate Clunsel posa enfrente de su carro, Chevrolet de los 50, y Danny Rodríguez junto con su Chevrolet Fleetline ‘56, muestran las modificaciones hechos en estos vehículos clásicos. Fotos: Alfonso Sierra / El Popular

    “Creo que ya hace tiempo que debería de haberlo hecho”, dijo Nate Clunsell, del club de carros “SickSide” de Bakersfield. “Levantando esta prohibición hace que todo mundo pueda manejar sus carros, tal y como debería de ser”.

     De acuerdo con Joseph Méndez III, de “Lowrider Grind”, la ley estaba fijada en prohibir la operación de vehículos especialmente tipo lowriders, que son vehículos clásicos equipados con suspensiones hidráulicas que los hace abrazar el asfalto o brincar.  Pero en los años 80 esta cultura desarrolló una reputación mala ya que la gente pensaba que este tipo de vehículos estaban asociados con pandilleros o narcotraficantes; pero muchos de los participantes del cruising, esto fue un estereotipo de las comunidades latinas y afroamericana.

    El propósito del “cruising” de los lowriders era de conducir lo más lento posible por las calles principales de la ciudad, exhibiendo sus carros personalizados y que fueron honorados como trabajos de arte sobre ruedas, apareciendo en exhibiciones en el famoso museo parisiense Louvre y en el Museo Nacional de Historia Americana de la Smithsonian en Washington D.C. Y ahora que la asociación con narcotraficantes y pandilleros es totalmente irrelevante, y ahora que los “lowriders” son personas que tienen un amor por la personalización, conducir y exhibicionismo de sus carros como un tipo de arte.

    “Yo pienso que esta ley debió ponerse en efecto hace mucho tiempo” dijo Danny Rodríguez del club de carros, Classic Dreams. “En los viejos tiempos, solíamos salir con la familia, los niños, pero de pronto asociaron cosas malas con los Lowriders, pero esto no éramos nosotros, nosotros somos una familia unida. No estamos buscando problemas, nos estereotipan, nos estaban apuntando”.

    Rodríguez indico que ahora se siente libre, ya no tiene que conducir a escondidas y no debe tener temor a que los policías lo detengan, le quiten el carro y le den un citatorio.

      “Nosotros somos más que un grupo de personas que desfilan sus carros” dijo Joseph Méndez. “Hemos hecho desfiles para ayudar a la comunidad, tales como Toys for Tots”. Rodríguez.

   El cuidado de estos carros es muy prestigioso, sus dueños toman el orgullo de mantener su pintura, su lujo, al invertir miles de dólares en ellos, muchas veces cientos de miles de dólares, para transformarlos y renovarlos. Muchos de ellos trabajan por meses o años detallando su más preciada posesión. En varias familias, los carros son dados a los hijos, a generaciones jóvenes, para que los cuiden, mantengan y los hagan suyos.

La crítica sobre la nueva ley

    Sin embargo, siempre existe alguna persona que no está de acuerdo con el pase de esta ley. Muchos de los críticos han dicho que esta ley toma el control de las autoridades municipales y su jurisdicción.

     Y aunque la propuesta de ley AB 436 tuvo varios legisladores en su contra, los oponentes nunca sometieron declaraciones oficiales tratando de detener esta propuesta a ser convertida en ley por la legislatura estatal.

   Así que, ahora que los Lowriders tiene la libertad de expresarse, de menos en Bakersfield se verán cada viernes y sábado por la tarde en la avenida Chester o en otros lugares de la ciudad.

     Una vez envueltos en posibilidades temerosas, los dueños de lowriders ahora están más organizados, protegidos legalmente y reconocidos por su arte.