Los padres de toda nación ahora deben lidiar con el estrés y la ansiedad de tener “la plática” con sus hijos. No, no estoy hablando de los pájaros y las abejas. Las familias con miembros indocumentados se enfrentan a una difícil pregunta” ¿Qué va a hacer mi familia si soy deportado? En algunos casos, los padres han evitado tener esta conversación para evitar que sus hijos estén tristes o preocupados. Pero ahora más que nunca, es importante tener un plan.

     Para muchas familias de inmigrantes, es una conversación que nadie quiere pensar, pero que es necesaria. A medida que los temores crecen bajo la presidencia de Trump, muchos inmigrantes indocumentados tienen miedo de viajar. Incluso, algunos temen abandonar sus hogares o dejar a sus hijos en la escuela. Muchos se preguntan ahora cómo sobrevivirán sus familias si uno o más de sus miembros son detenidos por ICE.

     Es una conversación que tuve con mi familia la semana pasada. Fue una de las conversaciones más dolorosas que he tenido. Mi padre se había encontrado con el diario de mi hermana menor, donde había escrito una entrada que decía: “Tengo miedo de que me quiten a mi mamá y papá”.

     Mi corazón se hundió. ¿Cómo podría mi hermana de 10 años pensar en estas cosas a tan temprana edad? Un millón de pensamientos pasaron por mi mente mientras me preguntaba qué miedo tenía que sentir. ¿Cómo iba a decir que todo iba a salir bien?  Me di cuenta, de que también yo tenía ni idea de qué hacer si mis padres fuesen deportados.

     Mi padre y madre cruzaron la frontera para dar a mis hermanos y a mí, mejores oportunidades. Han vivido aquí por más de dos décadas, pagando impuestos, y han hecho todo lo posible para lograr nuestro propio pequeño sueño americano. La idea de vivir la vida con mis padres en un país diferente me enferma del estómago.  Si mi padre fuese deportado, mi familia lo perdería todo: nuestra casa, nuestra escuela, nuestras vidas aquí. Puesto que mi madre no trabaja, mi padre es el sostén principal en nuestra casa. Si fuese deportado, mi hermano mayor no podría pagar su educación.

     Mi padre dijo sin rodeos “Si me deportan…no voy a volver. Arrancarían mis sueños, mi negocio, mi casa y a mi familia”.

     Como familia de estado migratorio mixto, ¿qué pasaría con los hermanos menores que son ciudadanos estadounidenses? ¿Qué pasaría con el dinero que hemos ahorrado? ¿Cómo entraríamos en contacto con un abogado y cómo sobreviviríamos?

     Estas fueron algunas de las preguntas que mis padres y yo tuvimos que discutir y responder juntos. Aunque me mató pensar en vivir una vida sin mis padres, yo sabía que tomaría la responsabilidad de cuidar a mis hermanos menores. (Muchas otras familias eligen a un tutor fuera de la familia que es de confianza) Después de aprender sobre cómo un padre había sido detenido mientras que llevaba a su hija a la escuela, hablamos sobre cómo sería mejor para mí dejar a mí hermana menor. También transferimos dinero a un fondo de emergencia al que podría  acceder en caso de que cualquiera de mis padres sea detenido. Guardé la información de contacto de mi abogado de inmigración en mi teléfono con la esperanza de que nunca tendría que llamarle.

     También me aseguré de que mis padres conocieran sus derechos de permanecer callados, de pedir un abogado y de no abrir la puerta a menos de que los agentes del ICE tengan una orden firmada por un juez y que incluya su nombre, apellido y dirección.

     Pensé en diferentes escenarios con mi madre para ayudarla a practicar:

¿Qué pasa si soy un agente de ICE y le digo que tengo que entrar a su casa?” le pregunté. “No sin una orden judicial” replicó mi madre. ¿y si digo que tengo una orden?”, le pregunte. Ella respondió “entonces puedes deslizarla por debajo de la puerta y déjame verla primero”.

     Aunque yo estaba orgulloso de mis padres por conocer sus derechos, todavía estaba lleno de angustia. ¿Por qué mi propia madre tenía miedo de ir de compras al supermercado? ¿Cómo puede alguien considerar separar a los niños de sus padres en la frontera? Mis padres, que han vivido aquí más tiempo que ahora, se sientes extraños en el lugar que llaman hogar. Mi hermana pequeña no era parte de “la plática” porque mis padres temían de traumatizarla más de lo que ya está.  

     En cambio, tuvimos una conversación diferente con ella, una más optimista donde le prometimos que todo estaría bien. Ya que nuestra abuela está en México, y mis padres tienen miedo de dejarnos viajar solos, mi hermana pequeña todavía no ha conocido a su abuela. Sin embargo, le prometí que no importaba lo que pasara, siempre seríamos una familia.

      Me di cuenta de que las familias de todo el país deben de estar teniendo la misma conversación en este mismo momento.

     Aunque es un escenario que no queremos imaginar, es mejor tener un plan y nunca usarlo, que no tener un plan en absoluto. Necesitamos tener “la plática”, no porque tengamos miedo, sino porque necesitamos estar preparados. Preparados para luchar, resistir y mantener a nuestras familias juntas no importando qué. Es hora de defender a nuestros más vulnerables y asegurar a los inmigrantes indocumentados de que serán protegidos.

    

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