Un hipotético muro fronterizo “impenetrable”, una de las promesas electorales estrella de la actual Administración en la Casa Blanca y cuyos prototipos fueron presentados recientemente, no reducirá las aspiraciones de los inmigrantes de conquistar el “sueño americano”.

“Nos costará un poco más de trabajo, pero de todos modos vamos a

seguir cruzando, ningún muro nos va a detener”, afirmó Miguel Villa

Morales, oriundo de Guerrero (México) y quien tras ser deportado lleva

ya dos semanas intentando cruzar la frontera.

En la misma línea, Jorge Alejandro Morales permanece sentado frente al

cerco que divide Mexicali (México) de Calexico (California, EEUU), a la espera

de poder volver a cruzar la línea fronteriza, y tras haber sido deportado

cinco veces.

“Hay muchas formas de cruzar, no solo saltando un muro, el desierto es

muy grande. Además, si no tienes dinero te puedes ganar el cruce pasando

droga, sé que no es bueno, pero es una forma de llegar”, comentó este

inmigrante, nacido en Guadalajara (México) y que antes de ser deportado

vivió muchos años en Los Ángeles.

Sabe que volver a California le costará más trabajo, no solo por los anuncios

del nuevo muro sino porque recientemente perdió una pierna al caer

del tren conocido como “La Bestia”, el ferrocarril que en su recorrido por México transporta a miles de inmigrantes de este país y de Centroamérica que

buscan llegar a EEUU.

“Me llevó un año la recuperación, ahora tengo que imponerme a la prótesis,

perdí mi pierna en un intento por volver a cruzar la frontera”, explicó,

para luego resaltar que un hipotético muro solo hará que los inmigrantes

cambien las tácticas de cruce.

A fines de octubre, el subcomisionado interino de oficina de Aduanas y

Protección Fronteriza (CBP), Ron Vitiello, presentó en San Diego (California)

los ocho prototipos del polémico muro, propuesta del presidente Donald

Trump para el que aun no cuenta con el visto y bueno del Congreso.

Según ha dicho el mandatario en el pasado, él en persona espera revisar

los modelos, cuatro de ellos hechos de hormigón armado, y verificar cuales

cumplen con los requisitos de ser impenetrables, y difíciles de escalar o

de excavar.

Altagracia Tamayo Madueño, fundadora de la Posada del Migrante

Cobina, que asiste en la frontera a los indocumentados, dijo a Efe que aun

con un muro más grande la “situación migratoria” no cambiará mucho.

“Lo que esta pasando es que los inmigrantes andan desesperados para

cruzar, y los ‘coyotes’ se aprovechan de esa necesidad y pues suben las

tarifas. Aquí andan cobrando más de y 12.000 dólares cuando antes cobraban

5.000 dólares”, reveló.

La mexicana Guadalupe, que solose identificó así, recientemente desistió

de la empresa de trasladar a su hermano al lado estadounidense a

través del desierto de Arizona ya que el traficante les cobrara 16.000 dólares

por el viaje.

“Es demasiado dinero”, dijo. Tamayo aseguró que la amenaza

del muro ha suscitado cierto grado de desesperación entre los inmigrantes,

algunos de los cuales se apuran para cruzar la frontera antes que levanten

el pretendido cerco, y de lo que toman nota, subiendo sus tarifas, los traficantes de personas.

La mujer rememoró una reciente conversación que tuvo con un “coyote”,

quien le aseguró que el muro del presidente Trump no será un impedimento

para que él continúe con su trabajo.

“’Lo que va a pasar’, me dijo, ‘es que tendremos que buscar rutas diferentes.

Si durábamos tres días, ahora vamos a tardar cinco en cruzarlos, o

siempre habrá un corrupto de migración que nos dejará pasar’”, recordó

Tamayo.

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