Recientemente el diario The Bakersfield Californian publicó un artículo sobre los propuestos cambios que la mesa directiva del Distrito Escolar de Bakersfield piensa hacer a los procedimientos de sus juntas, cuales amenazan a tener un gran impacto en los padres, líderes comunitarios y últimamente en la juventud de nuestra comunidad.  El BCSD ha hecho enojar a padres y a líderes comunitarios al considerar limitar el tiempo de comentarios públicos durante las juntas de la mesa directiva de cinco a tres minutos – y eso que esto no es todo.

       Otros cambios que también se están considerando incluyen la prohibición de que un individuo le de parte de su tiempo a otro orador, que es una práctica común en juntas públicas.  La mesa también este considerando en darle al presidente de la mesa, la autoridad de revocar los privilegios de oratoria por conducta que “amenace la seguridad de los miembros de la mesa durante las juntas”. Estos constituyentes disruptivos (Leer: padres y activistas que expresan sus derechos bajo la Primera Enmienda) serán removidos de la junta inmediatamente.  Como alguien que frecuenta estas juntas escolares, yo nunca he sido testigo de alguien amenazando a un miembro de la mesa directiva. ¿Qué inspiró al superintendente a que propusiera esta nueva política?

      Yo con todo mi corazón estoy en concurrencia con Steve Comstock Jr, presidente de la Asociación de Maestros de Primaria de Bakersfield, quien es citado en el artículo recordándole a la mesa directiva que su “trabajo primario además de supervisar el distrito es de básicamente estar abiertos a la conversación con la gente que los electo”. ¿Por qué imponer estas nuevas restricciones sobre padres y activistas simplemente por tratar de dar sus opiniones a los oficiales electos responsables de la educación de los niños de Bakersfield? ¿Los padres no tienen derecho de hablar – y además que no deben de tener el derecho de decir algo – sobre el proceso de decisiones que afecta a sus hijos y su futuro?

      La ley Brown dice “La gente de este Estado no cede su soberanía a las agencias que los sirven. La gente, al delegar autoridad, no le da a su servidor público el derecho de decidir qué es bueno para que la gente sepa y qué no es bueno para ellos saber. La gente insiste en mantenerse informada para mantener el control sobre los instrumentos que han creado “.

      El apoyo de la mesa directiva sobre estos cambios probaría de lo contrario.  Sofocando la participación pública en las juntas de la mesa directiva no es la forma de mantener un dialogo abierto y honesto. El BCSD necesita reconocer la importancia de dejar que la comunidad de su voz sobre las preocupaciones a los miembros electos de la mesa e invite el dialogo, aunque sea crítico de la mesa  o del superintendente. Esta es la fundación de la democracia.

    Por favor venta y haga oir su voz en la próxima junta de la mesa directiva, el martes, 26 de febrero a las 5:30 pm en el 1300 Baker Street, Bakerisfeld, California. ¡Sí se puede!

Cecilia Castro es la actual Directora de Políticas Educativas de la Fundación Dolores Huerta. La misión de la Fundación Dolores Huerta es inspirar y organizar organizaciones de voluntarios con poder para perseguir la justicia social. DHF educa y capacita a los miembros de la comunidad para abogar por políticas centradas en los estudiantes

         

   

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