BAKERSFIELD, CA – Líderes religiosos y comunitarios demandaron qué él Departamento de Inmigración y Aduanas inmediatamente dejase en libertad a la señora Sofía Bahena Ortuño, qué se encontraba encarcelada en él Centro de Detención Migratorio Mesa Verde en la ciudad de Bakersfield bajo él nombre de Julia Ortuño Jiménez, un nombre qué salió en las computadoras de inmigración cuando le sacaron las huellas dactilares. La petición de libertad fue hecha dado al peligro eminente en su vida dado al Coronavirus Novel, mejor conocido cómo COVID-19.

     Sofía, qué ha estado viviendo en los Estados Unidos por los últimos 25 años, trabajaba en los campos de camote y estaba en ruta al trabajó cuando él carro donde ella viajaba fue detenido por agentes de inmigración.  En él momento del paro de tránsito, según su nieta Atziry Bahena, él conductor no se fijo qué los oficiales eran agentes de inmigración y los detuvieron a todos. Sofía fue detenida en octubre del 2019.

    Desde entonces, su familia ha pedido su libertad, llamando todos los días y hablando con supervisores y personas de autoridad. Pero mientras más tiempo pasaba encerrada, la salud de Sofía empeoraba. Ahora con él Coronavirus yendo por todas partes, las barracas de Mesa Verde no daban ningún espacio para poder ponerse en aislamiento, haciéndola vulnerable a está enfermedad.

   Preocupados por su salud, su nieta Atziry y sus familiares hacían peticiones diarias, especialmente a Nancy González, supervisora de ICE, quien también recibió llamadas del clérigo y de líderes de la comunidad pidiéndole la libertad de Sofía.

   Entre sus enfermedades, diabetes es la peor y estando detenida, Sofía no obtenía su medicamento a tiempo o había días y semanas donde no lo recibía para nada haciendo qué sus enfermedades fueran de mal a peor. “Mi abuelita tiene la necesidad de tomar sus pastillas para la tiroides, y la presión alta,” comentó Atziry a Él Popular. “Apenas y la llevaron a ver al médico él viernes pasado (marzo 20), pero fue a eso de las 8 de la noche cuando la llevaron” comentó Atziry preocupada por la salud de su abuelita. “Gracias a Dios, se siente un poco mejor”.

    Pero ellos no sabian nada de la decisión qué supuestamente ICE iba a tomar sobre dejar libre a Sofía, los abogados de la familia no habían escuchado nada y era aparente qué esté ejercicio iba para largo y, aun así, la vida de Sofía peligraba más y más.

  Atziry pidió qué la gente ayudará a llamar a ICE para liberar a su abuelita. Para qué no esté expuesta al Coronavirus y qué pase sus días con su familia. De pronto, Atziry obtiene otra llamada, su actitud cambia y sus gritos de alegría se escuchaban por él teléfono. Atziry vino al teléfono y dijo qué todo esté trabajó a servido para algo, ya qué la persona en él otro lado del teléfono era Sofía diciéndole qué ya la habían dejado en libertad y qué estaba en las oficinas de inmigración en él centro de Bakersfield.

    La reunión familiar tomó lugar el martes pasado enfrente del edificio federal ubicado en él 800 de la avenida Truxtun, donde los nietos corrieron a los brazos de su amada abuelita y en donde lágrimas de alegría surgieron de parte de todos.

    “Gracias a Dios estoy libre para ver a mis muchachos”, dijo Sofia con lágrimas en sus ojos al tener a dos de sus nietos en sus brazos.

    Antes de irse a casa, la señora Sofía nos comentó qué tiene qué regresar a las oficinas de inmigración para él fin del mes de abril para ver cómo sigue su caso.

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