Noemí Lara Rojo forma parte de los trabajadores “esenciales” con DACA. En menos de un mes, su vida fue cambiada drásticamente en la clínica en donde labora en Lexington, Kentucky. El nuevo coronavirus (Covid-19) vino a desafiar al sistema de salud y, con ello, la vida de las personas.

Ha sido un cambio drástico, sobre todo en el tema de la salud. Cuando llego a casa tengo que quitarme los zapatos, quitarme la ropa y todo esto antes de poder abrazar a mis hijos y a mi esposo. Todo es algo que uno nunca anticipó que haría, explica Noemí.

Noemí nos cuenta que al salir de su casa no se sabe cuando llegará una persona infectada con el Covid-19.

Cada día que retorno a mi casa y no he visto un paciente con el coronavirus es un día muy bueno, porque es un día menos que no has sido expuesto a este virus, nos cuenta la joven madre.

La rutina de Noemí Lara Rojo cambio hace casi ya dos meses. Ella trabaja como asistente médico en una clínica en Lexington, Kentucky. Desde entonces tiene tres cosas que ocupan su mente: su trabajo frente a la línea del Covid-19, su familia y la renovación del DACA.

El 24 de abril pasado, la Corte Suprema estadounidense aceptó la petición de los “dreamer” que se acogieron al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia  (DACA). La petición fue presentada por un grupo de abogados.

En ella piden al máximo organismo judicial del país que revisen un memorando suplementario sobre la labor de los trabajadores “esenciales” portadores de DACA y sobre el trabajo que realizan de cara al Covid-19.

La corte tomaría una decisión respecto al tema en junio próximo.

Mientras tanto, activistas pro derechos de inmigrantes piden al gobierno de Trump que dé protección a estos jóvenes.

De los más de 700 hombres y mujeres que tienen DACA, cerca de 20 mil son trabajadores “esenciales” vinculados a la salud y la industria alimentaria.

Noemí nos cuenta que nació en la Ciudad de México y vino a Estados Unidos cuando apenas tenía tres años. Desde entonces, sus padres con ella han vivido en Lexington, a 73 millas de Louisville.

Básicamente aquí fui criada. Aquí fui a la escuela pública, desde pre kindergarten. Luego, estudió en la High School. Nosotros los indocumentados no podemos recibir ayuda económica para la escuela. Entonces lo que hice fue dejar de estudiar mientras ganaba mi propio dinero para mantener mis gastos y así ahorrar.

El sueño de la joven madre siempre ha sido ser medica.

Fui asistente medico. Yo empecé a trabajar en el 2017 en el área de pediatría. Estuve por dos años, y ahora estoy Health Bluegrass. Esta es una organización que recibe fondos el gobierno para atender al público.

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