Los Ángeles, 20 may (EFE News).- Las medidas para controlar el brote de COVID-19 en California y los planes de reapertura pueden estar discriminando a las iglesias, advirtió el Departamento de Justicia (DOJ) al gobernador estatal, el demócrata Gavin Newsom, informaron este miércoles medios locales.

   En una carta de tres páginas dirigida a Newsom, el jefe de la división de derechos civiles del DOJ, Eric Dreiband, dijo que Newsom ha mostrado un “trato desigual de las comunidades de fe” al restringir sus reuniones y que puedan reabrir.

   En la misiva el fiscal planteó problemas tanto en las ordenes de permanencia en casa, como en el plan de reapertura y en el que Newsom dejó a las iglesias aun para la fase 3, recoge el diario Los Ángeles Times.

   California se encuentra en la fase 2 de su proceso de desescalada y en el que negocios como floristerías, restaurantes, centros comerciales y oficinas pueden reanudar sus operaciones pero con ciertas restricciones.

   “La Constitución exige que California haga más para acomodar el culto religioso, incluso en la etapa 2 del plan de reapertura”, dijo Dreiband.

   En abril pasado, un grupo de líderes religiosos del sur de California demandaron al gobernador y a otros funcionarios porque las medidas para contener los contagios de coronavirus en la región criminaliza el libre ejercicio de la religión.

   La acción legal indica que el pastor Dean Moffatt, al frente de una iglesia en el Condado de Riverside, “cree que las Escrituras le ordenan como pastor que ponga las manos sobre las personas y ore por ellas, esto incluye a los enfermos”.

   El juez federal Jesús Bernal falló en contra de los demandantes y a favor de Newsom, tal como lo hizo otro magistrado federal en Sacramento y que respaldó las medidas del Gobierno estatal ante otra acción legal entablada por una iglesia en Lodi.

   Aun así, algunas iglesias en este estado han abierto sus puertas desatando las críticas de las autoridades sanitarias.

   El caso más notorio fue el de la iglesia Palermo Bible Family Church, en el Condado de Butte y donde cerca de 180 personas estuvieron expuestas al virus después de que un feligrés infectado con COVID-19 asistiera a un servicio por el Día de La Madre.

   “En este momento, las organizaciones que celebran servicios o reuniones en persona están poniendo en riesgo la salud y la seguridad de sus congregaciones, el público en general y nuestra capacidad local de apertura”, declaró en un comunicado Danette York, directora de salud pública del Condado de Butte. EFE News

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