Centro de Bakersfield se convierte en el escenario de una operación a gran escala del FBI
El centro de la ciudad metropolitana de Bakersfield atrajo la atención nacional por razones equivocadas este pasado martes por la tarde. El edificio Chase Bank ubicado en la Avenida Chester Av. y calle 17, fue escenario de una situación donde rehenes quedaron a manos de un exsoldado inestable del Ejército de EE. UU. que ocupó el segundo piso del edificio Chase, también ocupado por personal del Superintendente de Escuelas del Condado de Kern (KCSOS siglas en inglés). Según el subjefe del Departamento de Policía de Bakersfield (BPD siglas en inglés), Blakemore, no parece que ninguno de los empleados de KCSOS en esta planta eran su objetivo.
Durante una rueda de prensa conjunta el miércoles pasado, dirigida por el subjefe de policía de Bakersfield, Jeremy Blakemore, se revelaron algunos detalles. "El sospechoso informó que tenía explosivos, lo confirmamos y declaramos que había pegado explosivos a algunos de los rehenes, lo cual pudimos observar. A través de estas negociaciones, dos rehenes fueron puestos en libertad. Sin embargo, el sospechoso se negó a liberar más rehenes". Afirmó Blakemore.
Pronta fue la escena como si fuese de una película con numerosos agentes del FBI llegando en coches sin distintivos con luces intermitentes, vehículos tácticos y desplegando drones sobre los cielos del centro de Bakersfield. Algunos de los agentes fueron vistos cambiándose a su equipo táctico en el estacionamiento del edificio Bakersfield Californian.
Diez rehenes estuvieron retenidos dentro del banco Chase en el centro de Bakersfield durante varias horas, desde las 12:59 p.m. del martes, cuando comenzaron a enviarse varias llamadas a la policía de BPD para informar de una amenaza de bomba. Aproximadamente a la 1:30 p.m., el Departamento de Policía de Bakersfield llamó al FBI para pedir su ayuda. El FBI llegó con más de 150 agentes, analistas, y personal de apoyo capacitado para este tipo de situaciones; entre ellos miembros del equipo SWAT, analistas y un equipo de rescate de rehenes.


El centro estuvo prácticamente bloqueado durante varias manzanas alrededor del edificio y cientos de trabajadores no pudieron abandonar la zona hasta que la BPD consideró que era seguro hacerlo.
Según el agente especial a cargo de la oficina de campo del FBI en Sacramento, Sid Patel, un hombre armado identificado como Anthony Scott Scarles-Harris, un hombre blanco de 41 años, se había atrincherado en el segundo piso y se había atado junto con varios empleados del KCSOS a explosivos.

"Existen versiones de fuerzas especiales del FBI, acuden a situaciones como esta, son los mejores de los mejores, nuestros equipos de rescate de rehenes (HRT) fueron desplegados, estamos agradecidos por su rápida respuesta", declaró Patel.
"El Departamento de Policía de Bakersfield contó con todos los recursos disponibles", añadió Patel.

Según el FBI, Scarles-Harris tenía un extenso historial criminal y era un delincuente sexual registrado que había sido dado de baja deshonrosamente del Ejército tras estar ausente sin permiso. En 2014 fue acusado de mantener relaciones sexuales con un menor de 14 años. También tiene varios delitos relacionados con armas.
Blakemore afirmó que el sospechoso tenía reservas relacionadas con sus previos casos judiciales y estaba molesto por el proceso; además, mencionó la exigencia de hablar con su hija durante las negociaciones de los rehenes. No se proporcionaron más detalles sobre sus motivos.
Según Patel, Scarles-Harris se había atrincherado en el segundo piso del edificio Chase, donde cinco rehenes estaban atados en el suelo. A las 4:00 p.m. se liberó a un rehén, y a las 8:30 liberó a otro rehén. A las 9:00 p.m., el FBI asumió oficialmente la responsabilidad operativa con los negociadores del equipo de negociaciones en crisis y colaboración con el equipo de negociaciones de BPD.
Hubo una rehén con una condición médica que estuvo en contacto con el FBI durante este asunto en su teléfono móvil; hasta que se le acabó la batería, pudo obtener medicación para su condición durante su cautiverio.
A las 4:30 a.m. del miércoles, el sospechoso fue neutralizado por el equipo de rescate de rehenes que, según Patel, tuvo lugar en la entrada de la oficina donde Scarles-Harris estaba atrincherado; todos los rehenes restantes fueron liberados visiblemente conmocionados pero ilesos. Las calles alrededor de la escena del crimen permanecieron cerradas el miércoles durante la jornada laboral y la fuerte presencia policial seguía siendo visible; el jueves la ciudad de Bakersfield emitió un comunicado de prensa indicando que todas las zonas del centro estaban abiertas mientras continúa la investigación.
