El operativo nacional del servicio de Inmigración y Control de Adunas (ICE, por sus siglas en inglés) que recientemente acabó con la detención de 2,000 inmigrantes indocumentados ha despertado críticas, no solo por llevarse a cabo en medio de la pandemia del coronavirus sino también por haberlo anunciado a dos meses de las elecciones.

Las redadas de la agencia migratoria alimentan la retórica de campaña del presidente Donald Trump y de su Administración, que se han centrado en señalar a los inmigrantes como criminales, en tratar de detenerlos y deportarlos y en dificultar por todos los medios que personas de otros países puedan comenzar una vida mejor en Estados Unidos.

Estas razones han hecho que activistas y organizaciones defensoras de los derechos migrantes hayan acusado a ICE de salir a buscar indocumentados con antecedentes penales para dar un impulso discursivo a la campaña de reelección del presidente.

La debacle financiera a la que el coronavirus ha llevado al país han dejado a Trump sin poder presumir de una economía robusta. Además, su Gobierno ha recibido arduas críticas por la gestión de la pandemia, que ya se ha cobrado en el país la vida de casi 190,000 personas, según la Universidad Johns Hopkins.

Las protestas contra el racismo y la brutalidad policial también han dejado marcados estos casi cuatro años del republicano en la Casa Blanca, mientras que él insiste en insistentemente en aplicar “la ley y el orden”.

“Lo vemos como una medida electoral por parte de Donald Trump, que busca votos para su elección y piensa que sacrificando a nuestra comunidad se va a congraciar con su base electoral dura y ganar las elecciones”, dijo a Univision Juan José Gutiérrez director de la Coalición de Derechos Plenos para los Inmigrantes. Gutiérrez ha hecho un llamado a tomar las calles de Los Ángeles el próximo 11 de octubre contra la “represión” a los inmigrantes.

Sin embargo, David Marin, director de ICE en Los Ángeles afirmó hace días que no hay un vínculo entre la campaña de reelección de Trump y el arresto de más de 2,000 inmigrantes en 10 estados entre el 13 de julio y el 20 de agosto. La agencia federal había congelado sus operaciones por la pandemia pero el 1 de septiembre, nueve semanas antes de las elecciones, anunció que se habían llevado a cabo dichas redadas.

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