Cristian Calderón es de esos futbolistas que hablan poco ante los micrófonos, quizá porque no tiene mucho para contar, pero cuando lo hace, su voz suena fuerte. En días recientes, sus palabras retumbaron por la contundencia del mensaje: “chingue a su madre, a ver qué sale”, que tuvo réplica la noche del sábado en el Estadio Azteca. Anteriormente ya había hablado en Chivas, y sus palabras también tuvieron repercusiones.

Desde que llegó a Chivas, el fichaje de Calderón fue cuestionado desde el sector que conocía más a fondo la vida del Chicote: un muchacho que en la intimidad de la confianza suele ser desinhibirse, al grado tal de que no le importa subirse a cantar con la banda, u organizar fiestas para sus amigos. No tardó en reflejar su personalidad.

Llegó el momento en que, como era de esperarse, se hablaba más de Calderón por lo que no hacía en el campo, que por lo que conseguía dentro de él. Cuando tuvo la oportunidad de hablar no lo dudó un instante. Aceptó estar en deuda.

Aunque llegó en enero a Chivas, la primera ocasión en que estuvo frente a los medios fue hasta el mes de octubre. Cuando habló, lo hizo de manera contundente. “No tengo miedo en decir que estoy en deuda con todos los aficionados que quieren ver al Chicote que estaba en Necaxa, estoy en deuda”, dijo el Chicote, consciente que se habló más de su accionar fuera de la cancha.

No era para menos. Perdió la titularidad, aparecía muy poco, no contaba para Luis Fernando Tena en su momento, y tampoco para Víctor Manuel Vucetich, al grado tal de que en una ocasión fue enviado al Tapatío de la liga Expansión MX. Calderón aceptó la medida y aportó con sus compañeros de la filial en el único partido que disputó.

Poco a poco, su fútbol vino en ascenso. Si ser el más espectacular, y lejos aún del nivel que mostró en Necaxa, participó en 12 encuentros y marcó un gol, con el que Chivas venció a San Luis en la Jornada 5.

“No estoy lejos, voy a llegar a ese nivel que tenía antes y llegaré a ese Chicote que la afición rojiblanca quiere ver”.

Después de marcar tres goles en 180 minutos, ante uno de los rivales más odiados, en una instancia de matar o morir, parece que ‘Chicote’ saldó su deuda con la afición.

¿Qué cambió en la vida del Chicote para bien?

En ese mismo mes de octubre, Cristian Calderón había aceptado que hubo cambios en su vida. Hábitos viejos que no le beneficiaban quedaron en el pasado y modificó algunas cosas de su vida que le vinieron bien.

“Hay algunos hábitos que dejé atrás, que dejé de hacer. Algo que pasó conmigo el torneo pasado me llevó a perder minutos, nivel de juego, a perder muchas cosas. Hoy ha sido diferente (…) Han cambiado mucho mis hábitos tanto dentro como fuera del campo”, confesó Calderón.

La respuesta es sencilla. Cristian Calderón sentó cabeza. Hace apenas tres meses, Calderón se comprometió con su novia Adriana Castillo, en una ceremonia que también le generó críticas al propio futbolista, pues en plena pandemia realizó una ceremonia con invitados y música en vivo, cuando el tema de Alexis Vega y Uriel Antuna estaba muy reciente. En el caso de Calderón, fue con permiso de la directiva.

Por si eso fuera poco, apenas esta semana fue informado que será padre. El día después de la victoria en el duelo de ida ante el América, el Chicote recibió la noticia de que será papá, lo cual iluminó la vida del zurdo del Guadalajara.