Por Selen Ozturk
El paso por College Corps de Jacob Jauregui, que está en su cuarto año de UC Riverside, le ha inspirado a ayudar a las personas más vulnerables al cambio climático siguiendo una carrera en botánica.
“Este es mi segundo año con el programa”, dijo Jauregui, estudiante de biología molecular y celular. El año pasado, daba clases particulares a alumnos de primaria en un programa extraescolar en el Centro Comunitario Ruth H. Lewis en Riverside, “lo cual suena muy diferente a acción climática, que es lo que hago ahora, pero la paciencia y gratificación que implicaba ayudar a estos alumnos a crecer era muy parecido”.
“Lo que saqué de ello para utilizarlo en mi trabajo de jardinería era lo mucho que realmente importa dedicar un poco más de tiempo y atención a cada estudiante”, continuó. “Por ejemplo, había un alumno que adoraba las carreras y competiciones, así que le ayudé a hacer sus tareas de matemáticas como una especie de carrera conmigo. A otro le encantaba cantar, así que le ayudé a aprender vocabulario así. Conocer el estilo de aprendizaje de un alumno parece muy básico, pero es menos común de lo que crees”.
Mediante #CalifornianForAll College Corps, cada año más de 3,000 estudiantes como Jauregui reducen la deuda universitaria y ayudan a sus comunidades mientras ganan hasta $10,000 por desempeñar tareas durante 450 horas en organizaciones centradas en la educación K-12, la acción climática o la inestabilidad alimentaria.
California fue el primer estado en crear un cuerpo de servicio basado en la universidad como este; desde entonces, Iowa y Minnesota han lanzado un programa parecido de un año de duración que acabará en agosto, mientras en Nueva York la gobernadora Hochul anunció el pasado enero la creación del Cuerpo de Servicio Empire State.
Este año, Jauregui acabará su servicio como becario de College Corps de UC Riverside centrado en la acción climática, principalmente “limpiando, desmalezando y plantando para hacer nuevos jardines y restaurar los viejos en todo el campus para hacerlos más ecológicos; por ejemplo, con más hierbas autóctonas y herramientas de ahorro de agua”, explicó.
“En cuanto a mi carrera profesional, quiero ser botánico, pero ahora se ha convertido en una misión mucho más personal”, dijo Jauregui.
“Me gustaría hacer investigaciones como profesor”, explicó. “Mientras me preparo ahora para postularme para el posgrado, estoy trabajando en un laboratorio en el campus extrayendo ADN vegetal de las mismas hierbas que trato en la jardinería, y en el laboratorio realizo pruebas en compuestos para protegerlas de plagas y enfermedades… Ahora mis metas se solapan claramente como becario de la acción climática, tanto para poder alimentar a la gente como para facultarla para que cultive sus propios alimentos”.
“Al terminar este verano también estoy a punto de graduarme”, agregó, “y estoy pensando en cómo, cuando yo crecía como mexicano-americano, muchas de las personas más vulnerables al cambio climático eran también las más invisibles entre quienes tomaban medidas contra el cambio climático”. Es lo que me motivó a seguir la educación superior, y ahora tengo mucho más claro que la botánica puede ser el camino para ayudar a esas personas necesitadas, para ayudar a las personas que no se han oído”.
