Los políticos de Sacramento están de nuevo en acción. Esta vez, intentan reescribir las reglas para protegerse mientras los californianos luchan por salir adelante. Las familias pagan los precios de gasolina más altos del país, no pueden costear una vivienda y ven cómo la indigencia se descontrola. Los incendios forestales azotan y se recortan los presupuestos; sin embargo, estos políticos están malgastando 230 millones de dólares de nuestro dinero en una elección especial para aprobar la Proposición 50 y acaparar más poder.
De eso se trata realmente la Proposición 50: una costosa estafa a nuestra costa.
Los proponentes dicen que se trata de "arreglar" los mapas. Culpan a Texas, a Trump, a ti y a todos los demás. Pero California no es Texas. Ya solucionamos este problema hace más de una década, cuando los votantes crearon la Comisión Ciudadana de Redistribución de Distritos, una entidad independiente. Esa comisión les quitó a los políticos el poder de trazar mapas políticos y se la dio al pueblo. Fue reconocida en todo el país como el “estándar de oro” de la democracia, y desde entonces otros estados han seguido nuestro ejemplo.
La Proposición 50 les arrebata ese poder a los votantes y se lo devuelve a los políticos. Renunciar a los valores de California para apoyar una toma de poder político es lo último que deberíamos hacer.
Los nuevos mapas de la Proposición 50 fueron elaborados en secreto por personas de Washington y poderosos de Sacramento. Dividieron las ciudades en distritos separados 141 veces y los condados 114 veces, repartiendo barrios para diseñar los distritos que los políticos quieren y expulsando a quienes no. Estas líneas no se basan en la justicia. Se basan en el control.
Los mismos políticos que lucharon contra los votantes en 2010 para bloquear la comisión de redistribución de distritos lo están haciendo de nuevo. Quieren reducir el número de escaños en el Congreso de California de nueve a solo dos. Esto significa menos opciones en las urnas, menos rendición de cuentas y un gobierno unipartidista.
La Proposición 50 elimina la competencia, silencia la disidencia y deja a millones de votantes sin voz.
Pedir a los californianos que aprueben mapas elaborados en secreto es manipulación, no democracia. Y esta estafa se está incluyendo a toda prisa en las elecciones de noviembre de 2025, con el envío de boletas en menos de un mes.
La Proposición 50 es una decisión compleja que debería haberse debatido en reuniones públicas, con testimonios abiertos y análisis real, pero en cambio se está impulsando a puerta cerrada.
Casi dos tercios de los votantes, incluyendo el 61% de los demócratas y el 72% de los independientes, dicen que quieren que los límites de los distritos los trace una comisión independiente, no políticos que solo buscan su propio beneficio.
Los votantes no deben dejarse engañar por los mismos políticos que nos combatieron entonces y que nos combaten de nuevo hoy. En 2010 estábamos en desventaja, pero aun así los derrotamos. Hoy volvemos a estar en desventaja, y debemos vencerlos una vez más.
La Proposición 50 es una traición a los valores de California, que rechaza la equidad, la transparencia y la independencia. Diles no a los políticos. Dile no al secretismo. Diga no a la Proposición 50.
Héctor Barajas es el portavoz de la campaña No a la Proposición 50.
