Lasherica Thornton / EdSource
Una maestra de educación en la primera infancia en el Valle Central de California podría verse obligada a abandonar las aulas pronto, ya que los retrasos en la renovación de su estatus migratorio y de su autorización de trabajo se han prolongado mucho más de lo habitual. Su trámite de renovación sigue “en proceso”, según el portal de solicitudes.
De ser apartada de las aulas, los niños pequeños de su clase perderán a su maestra de la noche a la mañana.
“Tengo miedo”, dijo. “El proceso está tardando más de lo habitual”. La maestra habló con EdSource bajo condición de anonimato, pues teme sufrir ataques personales y ser objeto de acciones de control migratorio. Su permiso venció la semana pasada.
En todo el país, los beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), entre los que se incluyen miles de educadores en California, están experimentando demoras de más de cinco meses en sus trámites de renovación. Lo anterior pone a las escuelas en riesgo de sufrir interrupciones repentinas en su personal y expone las vulnerabilidades de contar con un estatus migratorio temporal.
Aproximadamente 506,000 personas cuentan con DACA en todo el país, de las cuales casi el 28% reside en California.
Se estima que hay 6,784 educadores con estatus DACA en los sistemas de educación K-12 y superior de California, según la Alianza de Presidentes sobre Educación Superior.
Los educadores que poseen DACA temen ser blanco de ataques en una era de Trump, en la que los riesgos de no contar con un estatus legal vigente son mucho mayores.
“Las amenazas son mucho mayores cuando las personas no logran recibir sus renovaciones a tiempo”, dijo Ayah Al-Durazi, quien ayuda a dirigir la campaña “El hogar está aquí” perteneciente a United We Dream, una organización de defensa de los derechos de los inmigrantes. “Sus vidas no deberían tener que ponerse en pausa cada dos años”.
El estatus DACA sigue siendo legal, por ahora
El programa, creado durante la administración del presidente Barack Obama, permite a los inmigrantes indocumentados elegibles que fueron traídos a los Estados Unidos siendo niños obtener una autorización de trabajo temporal y protección contra la deportación. Los beneficiarios deben renovar su estatus cada dos años.
Sin embargo, el programa no ofrece una vía hacia la ciudadanía y podría terminar en cualquier momento. Un tribunal federal de apelaciones ha fallado en contra de DACA, pero el caso fue remitido de nuevo al tribunal de distrito en Texas para que emita una decisión.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los EE. UU., o USCIS, continúa aceptando y procesando las solicitudes de renovación de DACA, y afirma que seguirá haciéndolo a menos que un tribunal ordene lo contrario o que la administración Trump modifique o ponga fin al programa.
Un proceso prolongado
Cada mes, cerca de 19,000 beneficiarios de DACA deben solicitar la renovación. Datos del USCIS revelan que el tiempo promedio de procesamiento aumentó de un mes a finales de 2023 a más de dos meses a principios de 2024. Los defensores de los inmigrantes aseguran que actualmente el tiempo de espera es más del doble.
El proceso también se ha vuelto más complejo. Según el Centro Nacional de Leyes de Inmigración, los solicitantes deben completar pasos adicionales para obtener la renovación, entre ellos la reanudación de las citas presenciales para la toma de huellas dactilares, que habían sido suspendidas durante la pandemia. Algunos solicitantes están sujetos a una revisión adicional, dependiendo del país del que emigraron.
Otro obstáculo para los beneficiarios de DACA es el elevado costo del proceso de renovación, señaló Megan Kludt, abogada de inmigración.
Dado que a la maestra de educación en la primera infancia le tomó cierto tiempo reunir los $600 necesarios para su renovación y los honorarios del abogado, presentó su solicitud tres meses antes de la fecha de vencimiento de su DACA.
Actualmente, el USCIS recomienda presentar las solicitudes de renovación entre cuatro y cinco meses antes de que expire el permiso.
Sin embargo, los beneficiarios de DACA han enfrentado dificultades sin importar qué tan pronto presenten su solicitud.
La maestra de educación en la primera infancia ya ha completado su cita biométrica y cada uno de los demás pasos del proceso de renovación. No obstante, el estado de su caso en el sistema de seguimiento en línea sigue apareciendo como “en proceso”. Como el sistema en línea ofrece pocos detalles, además de “en proceso” o “aprobado”, a muchos solicitantes les preocupa su estatus migratorio y su capacidad para trabajar. Los intentos de obtener datos actualizados por parte de los funcionarios federales a menudo arrojan poca información.
Si un permiso de trabajo vence mientras la solicitud de renovación aún está pendiente, no existe ningún período de gracia; esto significa que los beneficiarios pierden de inmediato su autorización para trabajar.
Sustentos en peligro
Sin una autorización de trabajo válida, los empleadores no pueden mantener a los beneficiarios de DACA en la nómina. Por ese motivo, muchos distritos escolares ponen a los educadores afectados en licencia administrativa sin goce de sueldo. La Asociación de Maestros de Fresno, que representa a los educadores del Distrito Escolar Unificado de Fresno, informó que actualmente hay cinco educadores con este tipo de licencia, una cifra que se prevé que aumente.
“Es algo mucho más grande que simplemente no poder trabajar. Representa una interrupción para nuestros niños”, dijo Al-Durazi, de la organización United We Dream. “Sabemos que los maestros son la columna vertebral de nuestras aulas. ¿Qué sucede cuando llegas a tu salón de clases y tu maestro ya no está allí de un día para otro?”.
Cada mañana, la maestra de educación en la primera infancia es recibida con abrazos al entrar a su clase de niños pequeños de 1, 2 y 3 años. Incluso cuando tienen una mañana difícil, quieren hablar primero con ella, relató. Los niños se han acostumbrado a ella durante los últimos nueve meses de su empleo, mientras descubren el mundo, exploran al aire libre, hacen dibujos y leen juntos. Dado que su estatus de DACA ha vencido, es probable que la organización sin fines de lucro donde trabaja la ponga en licencia sin goce de sueldo.
“Ellos (los niños) están muy apegados a mí”, comentó. “Creo que será un poco difícil para ellos no verme ni seguir la misma rutina (con) la misma persona a la que siempre acuden”.
Cuando los educadores pierden la capacidad de trabajar, el impacto se extiende más allá del aula. Los estudiantes pierden continuidad y apoyo, mientras que los maestros y sus familias deben hacer frente a gastos de vivienda, atención médica y otros costos, sin recibir salario ni beneficios proporcionados por el empleador.
Beneficiarios de DACA se han convertido en un blanco, sin importar su estatus
Los beneficiarios de DACA que esperan la renovación de su estatus también temen ser deportados si sus permisos vencen. Bajo la administración de Trump, algunos beneficiarios han sido detenidos y deportados, incluso cuando contaban con un estatus migratorio válido.
En un periodo de 10 meses durante el año 2025, cerca de 300 beneficiarios fueron detenidos en todo el país y alrededor de 90 fueron deportados. Los defensores de los inmigrantes afirman que la administración ha convertido en un blanco tanto al programa como a sus beneficiarios. En algunos estados, los beneficiarios de DACA han perdido el acceso al seguro médico bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible y ya no reúnen los requisitos para pagar la matrícula universitaria a la tarifa de residente del estado. A algunos incluso se les ha pedido que se autodeporten.
“Esta es realmente una de las primeras veces que vemos que se ignoran las protecciones”, dijo Al-Durazi. “Hemos estado viendo, desde estos retrasos en las renovaciones de los permisos, la detención de beneficiarios de DACA y, ahora, hasta la deportación de personas que cuentan con un estatus DACA válido. Vemos la combinación de todos estos factores como el momento más peligroso en los 14 años de la historia de DACA”.
Para los educadores como la maestra de educación en la primera infancia, DACA representa la opción más viable para permanecer en los Estados Unidos.
“Estoy estancada”, dijo, señalando que las vías hacia la ciudadanía basadas en lazos familiares o el asilo no aplican en su caso
Los distritos escolares y las universidades pueden patrocinar a inmigrantes, incluidos los beneficiarios de DACA, para obtener tarjetas de residencia basadas en el empleo, las cuales ofrecen una vía hacia la ciudadanía.
No obstante, la falta de una vía legal, algo que ninguna administración ha logrado aprobar en décadas, hace que miles de educadores queden en el limbo, con la incertidumbre sobre si podrán continuar trabajando en las escuelas y viviendo en los Estados Unidos. Los defensores de los inmigrantes sostienen que es indispensable una acción legislativa a nivel federal que brinde a los beneficiarios de DACA una vía hacia la ciudadanía.
“Necesitamos algo permanente”, dijo Al-Durazi, “para las personas que han vivido en este país durante la mayor parte de sus vidas, que han contribuido a nuestras comunidades, a nuestra economía y a nuestra fuerza laboral, ya sean enfermeros o maestros”.
La reportera de EdSource, Zaidee Stavely, contribuyó a este informe.
Estudiantes de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) celebran ante el Tribunal Supremo de EE. UU. después de que este rechazara la solicitud del presidente Donald Trump de poner fin a las protecciones legales para los jóvenes inmigrantes el 18 de junio de 2020 en Washington.
