Tucson (AZ), 22 ago (EFEUSA).- La primera visita del presidente Donald Trump a la frontera con México, en Arizona, pone de manifiesto hoy el deseo del republicano de cumplir su tan cacareada promesa de construir un muro fronterizo, encallada en el Congreso por falta de fondos.



Trump “está cumpliendo con su promesa al pueblo estadounidense de construir un muro para asegurar la frontera sur, y el Sector Yuma es un claro ejemplo de lo efectivo que puede ser el muro”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.



Durante la visita de tres horas a la ciudad fronteriza, que incluyó un recorrido por las instalaciones de la Patrulla Fronteriza del Sector Yuma, Trump tuvo además la oportunidad de observar las operaciones rutinarias de las autoridades migratorias.



En su visita, el presidente, que no realizó declaraciones, estuvo acompañado de Thomas Homan, director interino de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), que reiteró en declaraciones a la prensa la necesidad de que el Congreso apruebe una partida para construir el muro en la frontera de México.



”Necesitamos fondos para construir el muro fronterizo”, enfatizó Homan en Yuma, donde la frontera está dividida por una triple valla de 9 millas, que Trump ha considerado un “modelo impenetrable” para frenar el flujo de inmigrantes indocumentados y de drogas.



”El muro fronterizo es un éxito. Donde se ha construido el muro, los números han bajado. Menos droga, menos indocumentados cruzando, menos “gente mala” que quiera entrar al país y hacer daño”, aseguró Homan.



Durante la visita, bajo temperaturas que superaron los 100 grados Fahrenheit (37 grados centígrados), Trump tuvo oportunidad de observar de cerca modernos equipos de la Patrulla Fronteriza, como aviones no tripulados MQ-9 Predator B, helicópteros Black Hawk y el avión Super King Air 350ER.



La visita de Trump a la frontera precede a los debates del Congreso para aprobar el presupuesto para 2018, en el que ansía que se destinen recursos para la construcción del muro fronterizo.



Según Homan, el número de detenciones ha bajado “drásticamente, lo cual va mano a mano con una mejor seguridad en la frontera, mejor equipo, mejores herramientas, mejor tecnología en la frontera”.



”Lo que hasta el momento el presidente ha hecho ha funcionado, pero debemos financiarlo permanentemente”, enfatizó.



Las autoridades migratorias han señalado que los arrestos de inmigrantes indocumentados en el Sector Yuma han disminuido el 70 % desde 2006, cuando se construyeron más de 50 millas de muro fronterizo.



En su libro “Crippled America, How to Make America Great Again”, publicado en 2015, Trump alababa la efectividad de la triple valla de un sector de Yuma.



La construcción de este muro fue parte de la aprobación de una legislación federal que amplió el muro fronterizo durante la administración del presidente George W. Bush, quien en 2006 visitó el sector de Yuma y presenció las operaciones de la Patrulla Fronteriza.



Pero en su intento de levantar su “gran muro”, Trump enfrenta la oposición de los demócratas y del Gobierno del presidente de México, Enrique Peña Nieto, que ha reiterado que su país no pagará esta obra, tal y como prometió reiteradamente el republicano en su campaña presidencial.



El Congreso recientemente aprobó 1.600 millones de dólares para la construcción del muro, pero estos fondos enfrentan una fuerte oposición en el Senado.



La valla también enfrenta un retraso en la construcción de los prototipos que estaban programados para junio y se aplazaron para noviembre próximo.



Antes de partir a Phoenix, el presidente Trump se reunió también con soldados de la Base Miliar Aérea del Cuerpo de Marinos en Yuma a los que saludó, e incluso firmó algunos autógrafos.


Antes de llegar a Arizona, donde Trump participa además en un mitin en Phoenix, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, informó de que el presidente no tiene previsto anunciar hoy un perdón al polémico exalguacil Joe Arpaio, conocido por sus medidas antiinmigrantes y declarado culpable de desacato a los tribunales.



Esta posible decisión había levantado una gran polémica en Arizona, donde Arpaio tenía en el punto de mira a los indocumentados desde su puesto como alguacil del condado de Maricopa, donde se asienta Phoenix.



Esa posibilidad llevó a que los ánimos se encendiesen y las marchas convocadas para protestar por su presencia en la ciudad tuvieran una mayor acogida. EFEUSA

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