Desde hace años la mano de obra indígena oaxaqueña ha reemplazado a los mexicanos en los campos de cultivo de California. Cada vez se escucha menos español y más mixteco, zapoteco, triqui.

Existe la creencia de que la pobreza o la mala economía de las regiones indígenas —a la que contribuyen los gobiernos— es la principal causa de la migración a EE.UU. Sin embargo, la situación es mas compleja, según explica Fausto Sandoval Cruz, maestro de la escuela primaria bilingüe Miguel Hidalgo de Chicahuaxtla, Oaxaca, experto en cultura Triqui y quien ha escrito libros de texto para los grados 1ro. al 4to. de primaria. Sandoval Cruz fue además becario de la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur (1994-1996).

“Hay sectores de la economía de Oaxaca que están despegando y en gran parte gracias a las remesas de los migrantes”, dice Sandoval Cruz durante su reciente visita al Valle Central de California como parte del programa “Artista en Residencia” del Instituto Pan Valley, de Fresno (https://www.afsc.org/office/fresno-ca). “En Chicahuaxtla se abrieron tres restaurantes en los últimos años, y en un caso el dueño es un joven que trabajó en EE.UU. para ahorrar dinero”.

El maestro y escritor asegura que esto es nuevo para su comunidad, sumado a la creación de empresas locales de transporte interurbano donde se habla solamente Triqui.

“No solo migran los pobres, cruzar la frontera es caro y algunos de los que llegan a EE.UU. son quienes pueden pagar el viaje, como es el caso de algunos profesores”, asegura Sandoval Cruz. “La migración es un asunto humano, incluso nosotros, los Triquis, y de acuerdo a la historia oral, no somos originarios de la región donde vivimos”.

Y menciona otra razón por la migración indígena: muchos salen de sus comunidades al no poder aceptar los cargos municipales donde no reciben un salario y sus responsabilidades les impide trabajar, sumado a que deben organizar y pagar la fiesta patronal.

Los Triquis son una de las 16 etnias de Oaxaca. De acuerdo a cifras oficiales, en México hay un poco más de 20.000 Triquis (http://sic.gob.mx/ficha.php?table=grupo_etnico&table_id=29). En California viven en Madera, Oxnard y Greenfield. Es un pueblo agrícola reconocido por sus huipiles y artesanías, además de su comida.

Como otros grupos indígenas, ellos migran principalmente a Sinaloa, Baja California y EE.UU. No se sabe cuántos Triquis hay en California, Oregon o en el estado de Washington.

Pero el maestro destaca un efecto positivo de la migración. En algunos casos, familias Triquis que en sus comunidades de origen estaban distanciadas o enfrentadas, al encontrarse en otro estado deciden acercarse y cooperar entre sí.

Las comunidades indígenas de México enfrentan una lucha silenciosa por la sobrevivencia cultural, misma que continúa cuando migran. En EE.UU ésta se expresa con el fuerte deseo de conservar y reproducir las tradiciones —bailes, comida y, especialmente, el idioma.

La cultura indígena en México es marginada. “La educación sirve para mantener la cultura de un pueblo, pero no hay nada de la cultura Triqui en los libros o programas educativos de México”, comenta Sandoval Cruz. “México tiene leyes de apoyo a la educación bilingüe y es firmante de tratados internacionales al respecto, pero parece difícil cumplir la ley, especialmente cuando no hay voluntad política”.

Pero las tradiciones no son estáticas, la cultura está en constante movimiento.

Un ejemplo son los huipiles, uno de aspectos más reconocidos de la cultura Triqui.

“Ahora los vemos muy rojos… Pero antes eran blancos! Hacer huipiles antes era muy trabajoso. Las mujeres compraban el algodón, hilaban, teñían y tejían los trajes”, dice Sandoval Cruz. Con la llegada de los hilos industrializados, aumentó la opción de colores y también se redujo el tiempo y trabajo dedicado a hacer los huipiles. “Actualmente hay más de 200 diseños de huipiles cuando antes eran solo cinco o seis”!

“Veo que aquí [en Madera] hay una comunidad Triqui que quiere mantener sus valores, sus tradiciones y que también tienen proyectos”, comenta Sandoval Cruz, quien destaca como el medio ambiente social ayuda a cambiar algunas tradiciones. Escuchando a la banda de música de la comunidad de San Martin Itunyoso, integrada por jóvenes Triquis de Madera, el maestro visitante destacó la presencia de una muchacha que tocaba el clarinete. “En Oaxaca la banda es cosa de hombres, la presencia de esa chica lo veo como una evolución, creo que esto podría ser un aporte de la banda de aquí a las bandas de allá

    Leave a comment

    Your email address will not be published.