Tratando de darle otro tiro a sus acusadores, el Reverendo Craig Harrison  ha presentado otra demanda en contra de un ex amigo que publicó en mayo pasado alegaciones sobre la mala conducta sexual en contra del reverendo.

        La demanda que fue presentada ante la Suprema Corte el pasado 11 de septiembre dice que Justin Gilligan, un ex residente de Bakersfield que cambió su nombre a Ryan Dixon una vez que entró al monasterio en el estado de Oregon, “negligentemente y con malevolencia” hizo acusaciones falsas que causaron que Harrison tuviera problemas emocionales y económicos.

      La demanda indica que Gilligan dijo en mayo que él era una de las víctimas de Harrison al ser “tocado inapropiadamente, mentido, manipulado y abusó de su poder”. Gilligan continuó alegando que él fue testigo de que Harrison tocó al estar solo con niños y también les dio regalos y dinero.

      Esta demanda sigue a otra demanda que fue presentada ante la Suprema Corte en el 6 de agosto en contra de Stephen Brady, presidente y fundador de la organización Roman Catholic Faithful Inc, con sede en Illinois, quien dio alegaciones detalladas de que Harrison tuvo relaciones sexuales con dos estudiantes de preparatoria mientras era el cura de la iglesia en Firebaugh, y que examinaba los genitales de sus monaguillos diariamente como forma de checar si estaban utilizando drogas.

        La iglesia católica puso a Harrison en licencia administrativa como el cura de la iglesia de San Francisco de Asisi pendiente el resultado de la investigación sobre la mala conducta sexual en su contra. El Monseñor ha negado de actuar de una manera sexual inapropiada.

       La demanda en contra de Gilligan pide que le paguen daños y perjuicios a lado de otros daños por una cantidad adecuada y determinada por la corte.

       Gilligan se negó a dar comentario alguno sobre la demanda, y le dijo a otros medios que no ha contratado a un abogado.

       Los abogados Craig A Edmonstron junto con el abogado Kyle J. Humphrey presentaron la demanda a favor de Monseñor, y dijeron que la decisión de demandar a Gilligan fue hecha específicamente para “responsabilizar al hermano Gilligan por sus comentarios difamatorios”.  Y fue hecho para limpiar el nombre del Monseñor Harrison y recobrar los daños, agregó Edmonston.

       Edmonstron se negó a comentar si es que Harrison halla presentado demandas en contra de otras personas  que lo han acusado de mala conducta sexual.

       Hace un mes, el abogado Humphrey dijo que la demanda en contra de Brady fue la primera de una serie de acciones legales con intención a limpiar el nombre del cura y de responsabilizar a la gente de sus falsas acusaciones en contra del padre.

      Daniel Rodríguez, abogado local y quien ha representado a varias celebridades en casos de difamación, dijo que  “tales demandas pueden salir mal”. Por primera cosa, estas demandas hacen que la gente recuerde las acusaciones hechas en contra de la otra persona. Otro punto negativo según Rodríguez, es que el jurado pueda decidir que las alegaciones falsas de este caso sean verdaderas. “Te estas jugando la vida”, dijo él.

        Gilligan, quien en su previa vida era un operativo político que dio servicio como el vicepresidente ejecutivo de los Jóvenes Republicanos del Condado de Kern, dijo a investigadores del Departamento de Policía de que él, personalmente, vio a Harrison cosquillando a menores en el abdomen, pellizcar sus muslos y dándoles abrazos de oso inapropiados y de larga duración.

        Gilligan también comentó a investigadores que Harrison le rascó el pecho (a Gilligan) por un tiempo de 15 minutos mientras compartían una cama durante un viaje de tres personas a una boda en San Francisco.

      En una carta de dos páginas, Harrison acusó públicamente a Gilligan, y al mismo tiempo acusó a la Diócesis de Fresno por fallar a defenderlo, diciendo que Gilligan tomaba frecuentemente y excesivamente, “avergonzándose de si mismo utilizando lenguaje y acciones crudas”.

      Harrison continuó diciendo que él reprochó a Gilligan por sus acciones, provocando el enojo de Gilligan, y que los dos perdieron el contacto desde entonces.

      La nota también indicó que Gilligan, como seminarista, estaba obligado a reportar la mala conducta de Harrison, lo cual nunca hizo. “El no lo reportó, porque no pasó nada”, comentó Harrison

    Leave a comment

    Your email address will not be published. Required fields are marked *