BAKERSFIELD, CA – El odio, palabra singular que significa el sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o que le ocurra una desgracia.   Esto es lo que vio este pasado Viernes, 21 de octubre cuando varios estudiantes de la preparatoria Arvin, ubicada en la ciudad del mismo nombre en el sur del condado de Kern trastornaron a un joven de 16 años con discapacidades al hacerle un corte de cabello desagradable, grabándolo y publicándolo en las plataformas de las redes sociales.

   El video que fue publicado en la plataforma de Tik Tok, muestra como varios estudiantes de Arvin se reían al ver que otros de sus compañeros mal cortaban el cabello del joven Javier, muchos de ellos riéndose de Javier y de su desgracia. Es más, el video captó imagines de un agente de seguridad de la escuela que no hacía nada, pero reírse y ver cómo le cortaban el cabello a Javier, quien empezaba a llorar.

   “No llores” dijo uno de los estudiantes en español en el video mientras el grupo se reía. Celeste García, exalumna del plantel dijo en una entrevista con el canal 23 que el agente de seguridad que estaba riéndose y humillando al estudiante sigue trabajando ahí, No ha sido suspendido o despedido”. Según el Distrito de Preparatorias de Kern, dos empleados de la preparatoria han sido suspendidos debido a este suceso, pero negaron decir quienes fueron dado a que son materias de relaciones laborales.

    Este tipo de maltrato, a cualquier persona debe ser constituido como un acto de odio, un crimen de odio, y las repercusiones deben de ser aplicadas tal y como la ley lo indica.  El Código Penal de California, sección 422.55 define un crimen de odio como el acto “cometido”, en su totalidad o en parte, debido a una o más de las siguientes características reales o percibidas por la víctima: (1) Discapacidad. (2) Sexo. (3) Nacionalidad. (4) raza o etnicidad. (5) orientación sexual (6) religión. (7) o asociación con cualquier persona o grupo con una o más de estas características. Mientras que la sección 422.6 hace ilegal el interferir con los derechos cívicos de otra persona so lo por sus características protegidas. La pena por cometer un crimen de odio es un año detrás de las rejas, libertad condicional y una multa de $5,000.  

    Pero también nos recuerda el odio que les mostramos a los asiáticos cuando el virus del COVID-19 surgió, amenazándolos de muerte, asaltándoles, y mucho más, es en realidad, una violación de los Derechos Humanos, y de los delitos de odio, cualquiera que sea su forma.

     En estos actos vemos como reflejo a las víctimas de los campos de concentración, tal como Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial, o las 49 víctimas del tiroteo que sucedió en la discoteca Pulse en Orlando, Florida el pasado 12 de junio del 2016.

      Sin embargo, las barreras del odio se rompieron cuando miembros de la comunidad, que incluían a Avelina Santiago, madre de Javier, a su abuela y a otros familiares, amigos y conocidos que se juntaron enfrente de la preparatoria a protestar.  Junto con ellos, cientos de estudiantes de la preparatoria salieron de sus salones para tomar su lugar con la familia de Javier.  Al mismo tiempo, una mujer con un altavoz pidió que los estudiantes levantaran su voz y ayudaran a nombrar a los jóvenes que causaron este problema. Entre el gran grupo se escuchó “Joaquín le cortó el cabello”, “¡Fue Joaquín!”

     Muchas personas se preguntan “¿Cómo se pueden romper estas barreras?”. Una forma es muy simple. El hablar. ¡Sí! Hablar. El acto de comunicarse verbalmente con otra persona para indicar los actos cometidos en contra de otra persona, y otra muy importante es “Tomar acción”. ¡No esperes a que otra persona lo haga por ti, hazlo tú mismo!

    Recuerda que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros (pasaje del comunicado de la plataforma Pacto de Convivencia)

     Si sabes de un acto de odio, fuiste víctima de un acto de odio, llama a tu agencia policiaca local inmediatamente o llama a la Procuraduría General de Justicia de tu localidad.  En el Condado de Kern, llama al 661-861-3110; en Bakersfield al 661-327-7111, la procuraduría

al 661-868-2340