El pasado viernes se llevó a cabo una vigilia en protesta a las órdenes ejecutivas firmadas por el nuevo Presidente, Donald Trump, sobre la inmigración ha reunido a activistas a las afueras del Centro de Detención Mesa Verde en la cuidad de Bakersfield. Mesa Verde es un centro de detenciones utilizado por Inmigración (ICE) y es administrado por el Grupo GEO.

      El grupo consistió en varios miembros de la comunidad religiosa y miembros activistas de la comunidad que llevaban con ellos, pancartas a favor de un enfoque humano y enfatizó la importancia de mantener a las familias unidas.

      Los manifestantes observaron que los trabajadores indocumentados trabajan en empleos de baja remuneración, tal como en la industria agrícola, hotelera, instalaciones de salud, y como niñeras y mucamas en la residencias de la gente.  La narrativa centrada en torno al valor de los indocumentados a que lleven comida a la mesa a través de américa, a menudo toman puestos de trabajo que otros ciudadanos no quieren tomar.

     El Departamento del Trabajo de los EEUUA demuestra que los trabajadores internacionales vienen siendo la mayoría de los trabajadores agrícolas, con más del 78 por ciento de ellos nacidos afuera de los EEUUA.  Un resumen informativo indicó que el 75 por ciento de los trabajadores fueron nacidos en México, el 55 por ciento de ellos no estaban autorizados a trabajar en los EEUU y que los nuevos residentes que son nacidos en el extranjero llegan al 16 por ciento de la fuerza laboral.

     Gabriela “Gabby” Fernández, una ciudadana de los EEUU, habló sobre su apuro como la hija de inmigrantes indocumentados. “Yo he visto a mis padres trabajar todos los días desde que se levanta el sol hasta que se pone el sol todos los días de mi vida, no están aquí para que les den una misericordia, somos gente que venimos a esta nación a trabajar y a mejorar la vida de nuestras familias, esto es lo que ellos han hecho por mí. ¿Cómo puede ser que digan que no contribuimos? Yo soy la única ciudadana americana en mi familia, yo tengo miedo porque todos ellos son indocumentados. Yo tengo miedo por mi familia”. Fernández trabaja para la Fundación Dolores Huerta.

     Miembros de Fe en el Valle (Faith in the Valley) quienes también atendieron dieron la siguiente declaración: “Faith in the Valley está preparada para defenderse y estar junto a los cientos de miles de trabajadores residentes del Valle Central que están cuestionando si tienen un lugar en la visión del Presidente Trump para los EEUUA, mientras ataca a las ciudades que ofrecen refugio a los inmigrantes indocumentados e inicia los ataques migratorios híper-agresivos provocando en terror. También anticipamos con preocupación sus planes para prohibir la entrada a ciertos condados de mayoría musulmana y de detener las admisiones de refugiados”.

     “En estos momentos, nadie debe de estar solo”, dijo el pastor Trena Turner, director ejecutivo de Faith in the Valley. “Nuestro Valle Central es el hogar de una hermosa diversidad de inmigrantes, gente de color y muchos otros. Estas son las mismas comunidades que sirven como el granero para el mundo. Faith in the Valley continuará avanzando en nuestras prioridades para luchar contra un sistema de inmigración injusto y contra cualquier política que criminalice, deporte y separe a nuestras familias. En armonía con nuestro pacto popular, decimos no exportar el futuro de nuestro valle debido a la falta de oportunidades para los jóvenes.  Como personas de fe, sabemos que cada una de nuestras tradiciones nos llama a defender y con los más necesitados entre nosotros ya afirmar la dignidad humana de cada uno de nosotros. Nuestras enseñanzas también nos llaman a creer y tener fe en un día más brillante y futuro”.

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