El Mundial de Rusia será recordado, entre otras cosas, por romper la marca de mayor número de penales señalados, con 27 en 56 partidos disputados hasta la fase de octavos de final, gracias al Video Asistente Arbitral.
El número máximo de penas máximas marcadas se había dado en los Mundiales de Italia 1990, Francia 98 y Corea-Japón 2002, en los que se pitaron 18 durante toda la competición.
La primera que se sancionó en el actual Mundial fue la que Cristiano Ronaldo le anotó a España; mientras que la primera que se cobró por el VAR fue la que Antoine Griezmann le anotó a Australia en la victoria 2-1, en el debut de los galos.
Sin embargo, el penal número 19, con el que se rompió el récord en la edición de Rusia, no fue convertido en gol. En el duelo entre Irán y Portugal, el portero iraní, Alireza Beiranvand, detuvo el disparo de Cristiano Ronaldo y evitó que la estrella portuguesa sumara su quinto tanto en esta Copa del Mundo.
Hace cuatro años, en Brasil 2014, se cobraron 13 penaltis, lo que significa que en promedio se pitara uno cada 443 minutos, por los 186 minutos de Rusia.
