Los prototipos del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, que fueron visitados por el presidente Donald Trump, serán demolidos y en su lugar se instalará una valla secundaria, confirmó un portavoz de Inmigración.

Los ocho modelos, cuya construcción costó entre 300.000 y 500.000 dólares cada uno, fueron levantados a finales de 2017 y al año siguiente el propio presidente realizó una visita en el lugar para evaluar su potencial efectividad de cara a disuadir el cruce de indocumentados.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) había realizado un proceso de licitación para elegir los ocho proyectos, de los que luego se levantaron prototipos en Otay Mesa, al este del Condado de San Diego (California), y a poca distancia de donde esta semana ha comenzado la edificación de 14 millas de una valla secundaria de 30 pies (9 metros) de altura.

El portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no informó sobre cuándo serán derribados los modelos del muro, cuatro de ellos hechos a base de concreto y cuatro de otros materiales, ni ofreció más detalles sobre el proceso.

Los modelos será destruidos luego de que las autoridades federales probaran su resistencia o si eran fáciles de escalar.

Un reporte interno de la Administración federal difundido en septiembre pasado dio cuenta de que los prototipos eran en alguna medida vulnerables, no obstante CBP argumenta que los resultados serán tomados en cuenta de cara a la estrategia nacional de seguridad.

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